Hoy no podemos dejar de felicitar a todas las madres de México y del mundo por un día tan especial, que debiera ser todos los días, pero tampoco podemos dejar de lado el reconocimiento a esas madres que ya no están y que convirtieron este día en un día de lucha por la justicia, como fue el caso de Rosario Ibarra de Piedra.
Rosario Ibarra de Piedra y madres seguidoras de su lucha convirtieron el 10 de mayo en un acto de marchas y protestas para exigir la aparición de sus hijos secuestrados durante la Guerra Sucia. Así, sentó las bases para los colectivos actuales, transformando el dolor individual en una lucha colectiva por la memoria y la justicia.
Demostró que una madre nunca olvida y que la búsqueda es parte del oficio materno para preservar la vida de un hijo.
Felicidades, madres de México y el mundo; a la memoria de Rosario Ibarra de Piedra y sus seguidoras.
*Presidente de Franature A. C.

