México
En un mundo marcado por la productividad constante, la prisa y la exigencia de “estar siempre ocupados”, cada vez más personas, especialmente juventudes, apuestan por una forma distinta de vivir: el “soft life”.
Este concepto, popularizado en redes sociales, propone desacelerar, priorizar el bienestar emocional y rechazar la idea de que el valor personal depende del rendimiento o nivel de agotamiento.
No solo es una tendencia estética, sino que se presenta como una respuesta cultural a un sistema que normaliza el estrés o el “burnout” y la autoexigencia. Esta forma de vida se originó por la normalización al desgaste emocional provocado por la precariedad laboral, la incertidumbre económica y la hiperconectividad digital.
Es una filosofía personal que se ha convertido en un fenómeno cultural
Aunque el término ganó visibilidad recientemente en plataformas como TikTok e Instagram, su origen es gracias a la popularización del autocuidado y salud mental. Investigaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y reportes de la Universidad de Harvard han señalado que el estrés crónico se ha convertido en un problema de salud pública, lo que ha impulsado nuevas narrativas sobre descanso, límites laborales y equilibrio entre vida personal y trabajo.
Influencers, creadores de contenido y especialistas en bienestar han contribuido a difundir esta filosofía, mostrando rutinas más lentas, mañanas sin prisa, consumo consciente y la importancia de decir “no”.
¿Soft life: Bienestar accesible o privilegio?
El auge del soft life también ha generado debate, ya que vivir de manera más relajada no siempre es una opción para todas las personas. Jornadas laborales extensas, empleos informales, falta de seguridad social y desigualdad económica limitan la posibilidad de reducir el ritmo de vida.
Para algunos sectores, el “soft life” puede convertirse en un lujo asociado a ciertos niveles de estabilidad económica, flexibilidad laboral o acceso a recursos. No obstante, especialistas coinciden en que, más allá de la estética, el fondo del movimiento invita a replantear prioridades, establecer límites y cuestionar un modelo social que normaliza el agotamiento.
Una forma de resistencia
Más que una moda pasajera, la cultura del “soft life” refleja una conversación más amplia sobre cómo queremos vivir. En un contexto donde el éxito suele medirse por la productividad, optar por la calma, el descanso y el autocuidado se convierte, para muchos, en un acto de resistencia cotidiana.
Datos
- ¿Qué propone la filosofía del soft life?
Promueve desacelerar, priorizar el bienestar emocional y cuestionar la cultura del agotamiento como sinónimo de éxito. - ¿El soft life es accesible para todas las personas?
No siempre. Factores como la precariedad laboral y la desigualdad económica pueden limitar su aplicación, aunque sus principios pueden adaptarse a distintos contextos. - ¿Qué beneficios puede traer adoptar el soft life?
Mejor manejo del estrés, mayor equilibrio entre vida personal y trabajo, y una relación más sana con la productividad.
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