El eterno y único dirigente del Partido del Trabajo (PT), Alberto Anaya, anunció el viernes pasado que “negociará” acuerdos sobre la iniciativa de ley de la reforma electoral que presentará Morena en febrero próximo, en el periodo ordinario de sesiones de la Cámara de Diputados, directamente con la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, para no quedarse fuera de la reducción o desaparición de las diputaciones plurinominales.
Recordemos que en días pasados, las declaraciones y los rechazos a la nueva reforma electoral por la desaparición de las diputaciones plurinominales fueron la constante de legisladores petistas y verde ecologistas, que —según— los guindas tenían “secuestrados” a ambos partidos para que no fuese aprobada.
Pero “mágicamente”, prácticamente en un día, ambos partidos cambiaron sus posturas y respaldarán a fondo dicha iniciativa propuesta por AMLO, pero que elaboró el izquierdista Pablo Gómez Álvarez, por instrucciones de la jefa del Ejecutivo, Claudia Sheinbaum Pardo.
Alberto Anaya, a sus 79 años, no dejará nunca en manos de otro miembro la presidencia del PT, que tiene en su poder desde el 8 de diciembre de 1990; es decir, tiene el cacicazgo desde hace ¡35 años! ¿Qué tal —apreciable lector— el “ejemplo a seguir” del “demócrata líder izquierdista”?
Anaya Gutiérrez dijo que “se acordó construir juntos la propuesta que, con seguridad, será un parteaguas para mejorar la vida política del país y enriquecer nuestros procesos democráticos”.
Expuso que el PT ratifica su compromiso y voluntad de consolidar la unidad con Morena y el PVEM de cara a los próximos procesos electorales.
Por su parte, el coordinador de los senadores kiwis —verdes—, Manuel Velasco Coello, reafirmó su alianza con el proyecto de la presidenta Claudia Sheinbaum “para que siga beneficiando al pueblo de México”, frase falsa y trillada que repiten los morenistas todos los días para que más de diez ciudadanos “maiceados” les crean su ramplón discurso.
En las próximas semanas sabremos realmente qué negociaron los líderes de partidos rémoras del PT y PVEM (Alberto Anaya y el otrora líder eterno kiwi, Jorge Emilio González Martínez), quienes siguen decidiendo y palomeando a sus representantes en ambas cámaras. ¿Habrán pedido más gubernaturas a cambio de la disminución o eliminación de las diputaciones plurinominales? Pronto lo sabremos.
INVESTIGAN A GOBERNADORES MORENISTAS
Empiezan a temblar las estructuras de primer nivel de Morena y de la autollamada y decepcionante Cuarta Transformación: son cuatro gobernadores guindas que están siendo investigados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos por sus vínculos con el crimen organizado. Ellos son: de Baja California, Marina del Pilar de Ávila Olmeda; de Michoacán, Alfredo Ramírez Bedolla; de Sinaloa, Rubén Rocha Marín; y de Tamaulipas, Américo Villarreal Anaya.
Es preciso mencionar que, desde marzo del año pasado, Donald Trump fue muy claro al señalar que busca evitar que México se convierta en narcoestado debido al crecimiento desmedido de los cárteles de la droga en nuestro país, que para él tienen el control; agregó que su gobierno está facultado para utilizar a las Fuerzas Militares contra estas organizaciones criminales.
Sus declaraciones no han cesado; por el contrario, son cada vez más insistentes sobre este delicado tema, al señalar que después de haber capturado al dictador venezolano Nicolás Maduro en el Palacio de Miraflores, de la capital Caracas, el pasado tres de enero, habrá que “hacer algo con el narcotráfico en México, ya que —reiteró— ‘los cárteles de la droga gobiernan México’”.
Hace cinco días, Trump insistió en intervenir directamente en tierras mexicanas para combatir a los cárteles, a los que designó como organizaciones terroristas, por lo que la tensión en el gobierno de Claudia Sheinbaum, quien ha reiterado constantemente que no habrá intervención de Estados Unidos.
La inquilina de Palacio Nacional ha insistido sobre el trabajo en contra de los cárteles de la droga, por lo que ha disminuido considerablemente la transportación de sustancias prohibidas hacia dicha nación. Expuso: “Él (Trump) en varias ocasiones ha insistido en que el Ejército de Estados Unidos pueda ingresar a México y nosotros le hemos dicho que no”.
Por su parte, el mandatario estadounidense aseguró que han combatido y eliminado el 97 por ciento de la droga que entra por mar a su país, y que ahora comenzará a atacar por tierra a los cárteles que controlan México. “Es muy triste ver lo que le ha pasado a ese país, pero los cárteles tienen el control y matan entre 250 mil y 300 mil personas en nuestro país cada año”.
La realidad es otra: Donald Trump se siente omnipotente, se siente Hernán Cortés del siglo XXI, conquistador, amo y señor de las naciones. Quiere invadir todos los países del mundo que se lo permitan: Groenlandia, la isla ártica más extensa del planeta, que forma parte del Reino de Dinamarca, y que es rica en minerales de tierras raras, cruciales para la producción de teléfonos inteligentes, vehículos eléctricos y equipos militares. Hoy en día, la producción de tierras raras de China supera con creces la de Estados Unidos.
Trump y AMLO son muy similares en sus ambiciones desmedidas por el poder: el primero desea ser el amo y señor del planeta; el tabasqueño ya lo tuvo, pero fracasó como presidente. Su mitomanía, narcisismo y sus políticas públicas autoritarias y equivocadas lo perdieron. Despedazó y desapareció a las instituciones autónomas, acabó con la separación de poderes, ya que puso de hinojos al Legislativo y al Judicial; endeudó al país 50 % más de cómo lo tomó, de 10.5 billones de pesos a 15.9 billones. Algo peor: en este año, con Sheinbaum Pardo, llegaremos a 20 billones de pesos de deuda pública, panorama preocupante porque rebasa el 54 % del PIB. Un gobierno sin margen de maniobra y, de acuerdo con la prospectiva de la Secretaría de Hacienda, en 2030 estaremos con 30 billones de pesos de deuda a cuestas.
El otra vez escondidito, quien debe estar muy, pero muy preocupado en “La Chingada”, su “humilde choza” ubicada en Palenque, Chiapas, en ningún momento de su gestión escuchó a nadie de su gabinete, no los tomó en cuenta; se sintió el mesías tropical, pero fracasó. Dejó a nuestro país a manos del crimen organizado (en todas sus modalidades), que operó a sus anchas, sentando sus reales en todas las entidades federativas, avasallando comunidades, robándonos la paz, porque su gobierno, con su “estrategia de abrazos, no balazos”, los hizo intocables.
Así pues, Donald Trump no quitará el dedo del renglón; continuará con sus amenazas de ingresar a sus tropas militares por tierra a nuestro cada vez más vapuleado país y atacar a los cárteles mexicanos, que cuentan con mucho poder. Veremos cuál será el desenlace final, porque Sheinbaum Pardo asegura que no lo dejará violar “la soberanía nacional”. ¿Y los cárteles de la droga y el crimen organizado no lo hacen? Conste que es pregunta.

