En México, cuando ocurre un sismo de gran magnitud —a partir de 6 grados aproximadamente— y este se registra en dos o más estaciones sísmicas cercanas a su epicentro, automáticamente se desarrolla un algoritmo que activa el Sistema de Alerta Sísmica (SAS), cuyo objetivo es dar aviso de un posible peligro que requiera atención y precaución en las ciudades con alto riesgo sísmico, especialmente en el centro del país.
El SAS se basa en la siguiente premisa: las ondas sísmicas superficiales (Rayleigh y Love) viajan más lento que las ondas de cuerpo. Las ondas P viajan aproximadamente de 5 a 8 km/seg y las ondas S de 3 a 4.5 km/seg. Las ondas electromagnéticas viajan a 300,000 km/seg. En los puntos en donde los sismólogos han detectado los puntos de ruptura entre las placas tectónicas, el Servicio Sismológico Nacional (SSN) tiene colocados instrumentos que detectan la llegada de las referidas ondas (P y S) y de inmediato evalúan si se trata de un sismo grande, en un tiempo aproximado de 5 segundos.
Al confirmarse un sismo de gran magnitud, estos instrumentos mandan una señal a la estación central, ubicada en el Centro de Instrumentación y Registro Sísmico (CIRES), en la CDMX. Esta señal viaja a 300,000 km/seg., es decir, casi instantáneamente. Si por lo menos dos estaciones contiguas confirman que se aproxima un sismo grande, se activa el SAS. El wa wa wa wa… La diferencia del tiempo de llegada de las ondas S y las superficiales, con respecto a las ondas de cuerpo (que son más rápidas, porque viajan a mayor profundidad), se le conoce como tiempo de ventaja.
¿A qué ventaja se refieren? Se trata de los segundos que tardan en llegar las ondas superficiales (las más destructivas) con respecto de las más profundas; ese tiempo, calculado en segundos, se convierte en tiempo suficiente para tomar decisiones importantísimas, como detener procesos críticos, apagar interruptores de actividades y procedimientos de riesgo, desalojos, suspensión de trayectos, detener flujos, abrir o cerrar puertas, etc. Acciones preventivas y de respuesta cuyo fin es salvar vidas.
¿Por qué? Explicamos. Suponga usted que el epicentro de un sismo se localiza en un punto X; esta posición se encuentra a 10 km de la estación sísmica más cercana y a 12 km de la siguiente estación. La CDMX se encuentra a 300 km del epicentro. ¿De cuánto sería el tiempo de ventaja entre ambas estaciones?
Si la velocidad de las ondas P es de 5.8 km/seg. y la distancia entre el epicentro y la primera estación es de 10 km, entonces dividimos la distancia entre la velocidad y tenemos que el tiempo que tarda la onda P en viajar 10 kilómetros es de 1.72 segundos. Si a este tiempo le sumamos los 5 segundos que tarda la estación en procesar la magnitud del sismo, descubrimos que en 6.72 segundos es el tiempo que tarda en activarse el SAS; es decir, usted escucha la alerta a menos de 7 segundos después de ocurrido el sismo, a 300 kilómetros de distancia.
Ahora bien, para saber cuánto tardarán en llegar las ondas S a la CDMX, considerando que estas viajan a 3.2 km/seg., hacemos la misma ecuación y dividimos la distancia entre la velocidad para descubrir que las ondas S tardan en llegar a la capital del país en 93.75 segundos (dividimos 300 km entre 3.2 km/seg.). ¿Cuál sería entonces el tiempo de ventaja? Pues solo restamos a los 93.7 segundos que tardan en llegar las ondas S los 6.72 segundos del tiempo que tarda en generarse la alerta, dándonos como resultado 83.7 segundos de ventaja; es decir, 1 minuto con 23.7 segundos para realizar acciones de respuesta, ejecución de protocolos de evacuación y mitigación de impactos en infraestructura y salvaguarda de vidas humanas. ¿Se da cuenta de la importancia del terrible sonido wa wa wa wa…? Esto es Protección Civil. ¡Que su semana sea de éxito!
Hugo Antonio Espinosa
Funcionario, Académico y Asesor en Gestión de Riesgos de Desastre
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

