Otra vez Wblester
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Publicado en Opinión

Otra vez Wblester

Lunes, 09 Febrero 2026 00:05 Escrito por 
Sin titubeos Sin titubeos Diana Mancilla Álvarez

La responsabilidad de ser diputado —sea federal o local— no se trata solamente de ocupar una curul ni de levantar la mano en el pleno cuando hay sesión. Ser representante popular implica una conducta pública acorde con la investidura, dentro y fuera de la sede del Legislativo, porque el poder no concede privilegios personales, sino que representa tener deberes éticos. Quien legisla en nombre del pueblo debe entender que su comportamiento también habla, que sus actos envían mensajes y marcan precedentes.

Antecedentes que no se borran

Hablamos de ello por lo sucedido recientemente con el legislador federal Wblester Santiago. Resulta inevitable recordar el episodio ocurrido en el centro comercial Town Square de Metepec, cuando, en aparente estado inconveniente, protagonizó un escándalo junto con Ariel Juárez Rodríguez, quien por ese hecho terminó “renunciando” a su cargo como titular de la Junta de Caminos del Estado de México. Aquella escena fue una muestra clara de cómo algunos servidores públicos confunden representación con impunidad.

Siempre habrá escrutinio público

Hoy, los hechos vuelven a alcanzarlo. Un incidente —o accidente— automovilístico en Metepec colocó nuevamente al diputado en el centro de la polémica. Lejos de asumir una postura serena y responsable, su reacción fue molestarse al ser grabado por un policía. Olvidó, quizá de forma conveniente, que los representantes populares están sujetos al escrutinio ciudadano permanente y que la transparencia no es una concesión, sino una obligación.

La grabación no le favorece. En esta se observa una actitud confrontativa, con falta de respeto hacia un elemento de seguridad que simplemente hacía su trabajo. Si no debía nada, no había razón para escalar el conflicto. Sin embargo, la respuesta fue el enfrentamiento, el reclamo airado y, posteriormente, la explicación política con acusaciones de persecución y victimización que ya resultan un recurso gastado.

La única defensa es la congruencia

Lo preocupante no es solo el incidente, sino el mensaje que se envía. Debería ser el primero en respetar a los policías de calle, a quienes hacen lo posible por mantener el orden cotidiano. Al perder los estribos, el diputado no se rebela contra el sistema; exhibe una gran ignorancia de su papel público.

La calidad moral no se decreta ni se construye con discursos posteriores. Se gana con congruencia. Hoy, por lo ocurrido antes, Wblester Santiago carece —al menos por el momento— de esa autoridad ética para exigir respeto cuando él mismo no lo practica. En política, el pasado se acumula. Es difícil borrarlo, sobre todo con las redes sociales.

La gente está cansada. No quiere representantes prepotentes que se peleen con policías, ni que se incomoden o enojen cuando son grabados, o que reaccionen con soberbia ante la crítica. Al contrario, en ese momento deben reconocer el error. La ciudadanía quiere representantes sobrios, responsables, conscientes de que el poder es servicio y no licencia para el abuso. Todo lo demás es ruido, excusa y desgaste institucional. Deben tenerlo muy en cuenta todas y todos.

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