Fanatismo ignorante
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Publicado en Opinión

Fanatismo ignorante

Miércoles, 13 Mayo 2026 00:00 Escrito por 
Desde el Sótano Desde el Sótano Raúl Mandujano Serrano

Brenda, mi siempre amable waitress de esa histórica cafetería, sirve en mi taza ese café que revive. Afuera hace frío. Más tarde hará calor y por la noche quizá llueva. Son los climas del centro del país… De fondo se escucha “Witches Song”, de Marianne Faithfull, una antigua canción que bien podría ser un himno a las brujas, pues habla de rituales wicca y los poderes de ellas: “Voy a ver a la hermana de esta noche, bañada en la magia, saludo. Vamos a cumplir en la cima de la colina, y ahí vamos a formar el círculo, con movimiento de manos y cantar, y que el gran saber nos diga qué es lo que queremos” …

México es un país de oscuros paisajes mitológicos, en los que las creencias y fanatismos envuelven la fe y la esperanza del indigenismo nacional. Los pueblos nativos, empapados en la miseria y el atraso, guardan sus tradiciones con una fe inquebrantable. El manantial de “Tres Ojuelos”, en Temoaya, es un sitio sagrado y protegido por ellos, la comunidad, y está prohibido el ingreso con animales. Así ha sido por siglos, lo que contrasta con la mitología que refiere que los animales son sagrados para los dioses, menos en Temoaya. La tierra de los tejidos artesanales es una tierra protegida por chaneques, traviesos, pero diabólicos.

El periodista sorbe su café mientras lee en su tablet noticias matutinas del día anterior. Entre ellas, lo ocurrido hace unos días en el ejido de Dolores, donde se ubica el manantial. Los habitantes reclamaron que ingresaran con un perro y quisieran bañarlo cuando eso es algo prohibido, mientras que las turistas argumentaron vivir en un país libre. Una confrontación verbal entre la ignorancia y la petulancia. ¿Qué hacían ahí con un perro y encendiendo velas? —eso dicen—. La superstición y la pobreza fueron retadas por un par de mujeres que pudieron morir ante una turba de fanáticos creyentes del mítico chaneque.

Este incidente le recordó al periodista la película Canoa, de Felipe Cazals, estrenada en 1976, que narra hechos sucedidos en 1968, cuando cinco jóvenes, empleados de la Universidad Autónoma de Puebla, se dirigieron al volcán de “La Malinche” para escalar, pero debido al mal tiempo debieron refugiarse en un pueblo llamado San Miguel Canoa (de allí el nombre de la película). Por la paranoia religiosa vivida en el pueblo —en gran medida incitada por el párroco local—, los habitantes los confundieron con comunistas y decidieron lincharlos. Si usted no la ha visto, véala. Vale la pena. Sesenta años después de Canoa se podría filmar “Tres Ojuelos”.

Aseguran que surgió el rumor de que esas mujeres eran santeras e intentaban hacer un ritual. No debieron estar ahí, y menos confrontar a las enardecidas personas. De la alcaldía y la Policía, pos ni qué decir, otra bola de inútiles ignorantes.

El filósofo francés François de La Rochefoucauld decía: “Hay varios tipos de ignorantes: el que asume no saber lo que debería saber; el que no sabe bien lo que sabe; y el que sabe lo que no debería saber”.

Colofón. – La muerte de Vicentito

Una estúpida borracha ¡mató a su propio bebé de tres años! Roxana olvidó a Vicentito en un vehículo por más de 12 horas. Murió por un golpe de calor en Mexicali. Debería pudrirse en la cárcel. El Ministerio Público refirió que enfrenta un proceso penal de “homicidio por omisión impropia con dolo eventual”, sepa qué es eso, pero Roxana mató a su hijo mientras pasaba horas tomándose selfies en su celular y Vicentito, encerrado en el vehículo, moría quemado por el sol… Terrible. Hasta otro Sótano. Mi X: @raulmandujano

 
 
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Raúl Mandujano Serrano

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