Prevenir lo irreparable: cómo reconocer a tiempo el peligro
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Prevenir lo irreparable: cómo reconocer a tiempo el peligro

Viernes, 15 Mayo 2026 00:05 Escrito por 
Justicia que transforma Justicia que transforma Jesús Ángel Cadena Alcalá

Hablar de feminicidio no debería ser algo cotidiano. Sin embargo, en nuestro país es una realidad que duele y que no se puede ignorar. Muchas veces se habla de estos casos cuando ya es demasiado tarde, cuando la tragedia ya ocurrió. Pero hay algo aún más importante de lo que casi no se habla: cómo evitar que suceda.

Desde la experiencia en materia penal, estos hechos rara vez aparecen de la nada. Antes de una agresión grave, casi siempre hay señales. El problema es que muchas veces se minimizan, se justifican o se normalizan. Aprender a identificarlas puede marcar la diferencia entre el riesgo y la protección.

Algunas conductas que suelen aparecer antes de situaciones más graves incluyen amenazas, agresiones físicas que parecen menores, como empujones o jaloneos, o intentos de asfixia. También es común que haya celos constantes, control sobre con quién se habla o a dónde se va, revisiones del teléfono o exigencias de explicaciones por todo. A esto se suma el aislamiento de familiares y amistades, frases posesivas como “eres mía” o “sin mí no eres nada”, y cambios bruscos de comportamiento, donde alguien puede pasar de la calma a la agresividad en cuestión de momentos.

Nada de esto es normal. Y cuando estas conductas se repiten o aumentan, es una señal clara de alerta.

Más allá de lo que se ve, hay algo igual de importante: lo que se siente. Vivir con miedo, sentir que hay que medir cada palabra o acción para evitar un conflicto, o estar constantemente en tensión, son señales de que algo no está bien. Una relación no debe generar miedo. Ante este tipo de situaciones, actuar no siempre es sencillo, pero sí es posible.

Hablar con alguien de confianza puede ser el primer paso. Mantener el contacto con familiares o amistades, no aislarse, identificar un lugar seguro y tener a la mano documentos importantes o un teléfono son medidas que pueden ayudar. También es útil guardar mensajes o pruebas si existen amenazas. Buscar apoyo institucional es otra opción importante, incluso antes de que la situación escale.

El entorno también juega un papel clave. A veces, las señales se notan desde fuera: una mujer que se vuelve más callada, que parece nerviosa o preocupada, que cambia su forma de ser o evita hablar de su relación. En esos casos, no hay que ignorar. Escuchar sin juzgar, mantenerse presente, ofrecer apoyo real y acompañar en la búsqueda de ayuda puede hacer una gran diferencia.

Por supuesto, la responsabilidad no recae solo en quien vive la situación o en su círculo cercano. Las autoridades tienen la obligación de actuar con seriedad y rapidez. Cuando una mujer pide ayuda, debe recibir protección efectiva. No es opcional, es un deber. Y como sociedad, también corresponde exigir que esa responsabilidad se cumpla.

Uno de los errores más comunes es pensar que las cosas mejorarán solas o que “no es para tanto”. Pero cuando ya existen señales, esperar puede ser peligroso. Actuar a tiempo puede cambiarlo todo.

El feminicidio no debe entenderse solo como un delito que ocurre, sino como una situación que, en muchos casos, puede evitarse. Prevenir no es exagerar. Prevenir es proteger la vida.

En colaboración con Sujey Villar Godínez.

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Jesús Ángel Cadena Alcalá

Justicia que transforma