La ilusión más peligrosa en la que viven muchas mujeres hoy no es el amor. Es la desesperación disfrazada de amor.
DigitalMex - Periodismo Confiable
Publicado en Opinión

La ilusión más peligrosa en la que viven muchas mujeres hoy no es el amor. Es la desesperación disfrazada de amor.

Jueves, 21 Mayo 2026 00:10 Escrito por 
Visión Holística Visión Holística Marcela Hernández Montiel

Llaman “conexión profunda” a la dependencia emocional.
Llaman “amar intensamente” al sobrepensar obsesivamente.
Llaman “conexión de almas” a la obsesión emocional.
Llaman “pasión” a la ansiedad.
Llaman “química” al caos emocional.
Llaman “amor verdadero” al sufrimiento constante.
Llaman “devoción femenina” a la carencia afectiva.
Llaman “intimidad” al apego.
Llaman “amor” al miedo de ser abandonadas.

Mientras tanto, su sistema nervioso vive atrapado en miedo, inseguridad, hipervigilancia, apego emocional y hambre afectiva.

Muchas mujeres no están enamoradas.
Están emocionalmente hambrientas.
Hambrientas de atención. Hambrientas de validación. Hambrientas de sentirse elegidas. Hambrientas de sentirse emocionalmente importantes para alguien.

Por eso un mensaje cambia su estado emocional. Por eso una respuesta fría destruye su paz. Por eso unos minutos de atención generan apego inmediato.
Porque la desesperación siempre sobrevalora las migajas.

Muchas mujeres no están buscando amor. Están buscando alivio para su vacío emocional.
Y cuando alguien les da atención temporal, afecto intermitente o cercanía emocional momentánea… confunden ese alivio con amor profundo.

Pero el amor real no mantiene al cuerpo en ansiedad constante.
El amor real no secuestra el sistema nervioso con miedo, confusión, obsesión e inestabilidad emocional todos los días.

Y aquí aparece la ilusión más dolorosa:
Mientras más desesperada emocionalmente se vuelve una mujer, más se desconecta de sí misma.
Empieza a abandonar su intuición solo para sentirse elegida por un momento.
Ignora señales. Ignora incoherencias. Ignora falta de respeto. Ignora agotamiento emocional. Ignora su propia verdad.

Porque teme más perder atención… que perderse a sí misma.
Y luego llama a eso “amor profundo”.

No.
El amor no te obliga a mendigar tranquilidad emocional todos los días. El amor no vuelve inseguro a tu cuerpo. El amor no te vuelve adicta a la inconsistencia emocional ni a las migajas afectivas.

Muchas veces, lo que una mujer llama amor… son heridas de infancia reviviéndose dentro de relaciones adultas.
La niña interior todavía intenta sentirse elegida, segura, importante y emocionalmente vista.

Por eso tantas mujeres persiguen personas emocionalmente inaccesibles mientras rechazan vínculos emocionalmente sanos.
Porque la herida se siente familiar.
Y para un sistema nervioso no sanado… lo familiar suele confundirse con “química”.

La ilusión termina cuando una mujer deja de preguntarse:
“¿Por qué nadie me elige?”
Y empieza a preguntarse:
“¿Por qué me abandono a mí misma solo para ser elegida?”

Esa pregunta cambia toda la vida.
La verdadera sanación exige trabajar profundamente la dependencia emocional, las heridas de abandono, el sistema nervioso, la autoestima, la energía femenina, la seguridad emocional, la reconexión con el cuerpo y los patrones relacionales inconscientes.

Porque sanar no es aprender a atraer amor.
Sanar es dejar de aceptar vínculos que te desconectan de ti misma.

Marcela HM Terapia Energética • Reconexión Emocional • Lux Áurea Signature.

 
 
Visto 104 veces
Valora este artículo
(1 Voto)
Más en esta categoría: « El pacto que persiste
Marcela Hernández Montiel

Visión Holística