Continuando con los usos que dan las distintas generaciones de individuos a las inteligencias artificiales, es importante mencionar que los estudiantes universitarios las utilizan como una especie de sistema operativo; es decir, realizan configuraciones para tener accesos rápidos y eficientes y guardan prompts (instrucciones, preguntas o textos que permiten interactuar con las IA). Esto les posibilita atajos y ahorro de tiempo y esfuerzo en el desarrollo de sus tareas escolares.
Los usos que las diferentes generaciones hacen de las inteligencias artificiales dan cuenta clara y precisa del porqué ChatGPT de OpenAI ya tiene alrededor de mil millones de usuarios; que Gemini sea usada por 400 millones de usuarios activos; y que los usos de las IA permeen a sectores productivos o de entretenimiento. Como ejemplos de lo anterior tenemos al chatbot Lilli de la empresa de gestión empresarial McKinsey; así como estas, hay otras que crean diapositivas, unas más que ejecutan análisis de riesgos en el sector financiero; además, un caso importante es el de la aplicación de idiomas Duolingo, que está dándole las gracias a trabajadores y sustituyéndolos con IA, lo que enciende las luces de alerta en cuanto a pérdida de empleos propiciada por estas nuevas tecnologías.
Ferguson destaca la apertura que muestra todo mundo a este nuevo entorno de las IA; de tal manera que se está aceptando que para ir a la universidad basta con saber utilizar ChatGPT.
Otro dato que es básico para efecto de entender el contexto en que nos estamos moviendo es que entendamos que, si bien es cierto los modelos en 2022, cuando surgió ChatGPT, se entrenaban con grandes volúmenes de datos y uso de energía; hoy esa situación, se dice, ha aumentado y próximamente podría llegar a ser mil veces más de lo que requirió el producto de OpenAI en su surgimiento. Esto, de acuerdo con Toby Ord, investigador sénior en AI Governance Initiative de la Universidad de Oxford, elevará sustancialmente los gastos de capital, la inversión en investigación y desarrollo de empresas como Meta, Microsoft, Amazon y Alphabet; se dice que ese incremento podría ser del orden del 35% con respecto al año 2024.
Como ya lo he mencionado en reiteradas ocasiones en esta columna, este fenómeno tiene mucha semejanza con los gastos realizados para la construcción del ferrocarril en los Estados Unidos en el siglo XIX, y es aquí donde debemos tener presente la problemática que desencadenó la propiedad, posesión y exclusividad de este medio de transporte de personas y productos; ya que eran los dueños e inversionistas quienes decidían quiénes y qué transitaba por las vías férreas, lo que motivó la intervención del Estado norteamericano para corregir dicha situación de monopolio.
Hago énfasis en lo anterior debido a que esto mismo está sucediendo en el ámbito de las inteligencias artificiales; pues son un pequeño grupo de empresas tecnológicas las que investigan, desarrollan y lanzan al mercado sus IA y, al considerar que es lo correcto, vienen acumulando poder, incluso por encima de los gobiernos de los países; por lo que vaticino que pronto o a mediano plazo los Estados intervendrán para establecer un marco legal que evite la gran monopolización en el caso de las IA.
Ahora bien, la gran inversión en investigación y desarrollo de estas tecnologías, por supuesto, les permite menor margen de error y aumento de eficiencia; sin embargo, es en este punto en el que se establecen vasos comunicantes con otros segmentos productivos; uno de ellos es el laboral. En tal caso, el incremento de la eficiencia y eficacia de las tecnologías es directamente proporcional con la destrucción o pérdida de empleos; lo que socialmente hay que valorar, y esto no es nuevo: ha sucedido en todas las revoluciones industriales anteriores. No obstante, el fenómeno de transversalidad que se observa en el caso particular actual es motivo de mis preocupaciones y las de Ferguson, autor del ensayo en comento.
Para muestra de lo anterior, el ensayista menciona los casos de las empresas Google, Microsoft, Apple, Tesla, Meta, Nvidia y Palantir, todas de corte tecnológico y que han dejado de contratar nuevos empleados. Se dice que estamos siendo testigos de enormes pérdidas de empleo en áreas como la escritura profesional y los call centers.
Un hecho más se dio por parte del director ejecutivo de Ford Motor, Jim Farley, quien en un evento público de Aspen Ideas afirmó que la inteligencia artificial sustituirá al 50% de los trabajadores de cuello blanco (trabajador asalariado o uno con un mínimo de estudios que realiza tareas semiprofesionales o profesionales de oficina, administración y coordinación de ventas) en los Estados Unidos. De tal manera que, en unos cuantos años, los empleos de cuello blanco destruidos por las IA podrían superar a los de cuello azul (empleos de carácter manual, técnico u operativo que requieren esfuerzo físico y destrezas prácticas; son labores realizadas fuera de una oficina tradicional) desaparecidos cuando China se unió a la Organización Mundial del Comercio en 2001.
Por hoy nuevamente se nos agotó el espacio, la siguiente semana concluiremos. Saludos cordiales.
Luis Escobar Ramos
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