Jugamos como nunca, sentimos como siempre
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Publicado en Opinión

Jugamos como nunca, sentimos como siempre

Martes, 07 Julio 2026 00:05 Escrito por 
Lupita Escobar Lupita Escobar Voz de Mujer

Cada cuatro años México vuelve a vivir uno de los momentos colectivos más poderosos de su historia. No importa la edad, la profesión, la condición económica o la ideología política. Cuando la Selección Nacional salta a la cancha, millones de personas encuentran un punto de encuentro que pocas cosas logran generar.

Durante 90 minutos, el país vistió la misma camiseta.

Las familias se reunieron frente al televisor, los amigos organizaron encuentros improvisados, restaurantes y plazas se llenaron de aficionados, mientras oficinas y negocios hicieron una pausa para seguir cada jugada. El sector empresarial, los trabajadores, los estudiantes y los jubilados compartieron la misma conversación y el mismo deseo: ver ganar a México.

Por unas horas desaparecieron las diferencias que suelen dividirnos. La atención estuvo puesta en un balón y en once jugadores que cargaban con la ilusión de todo un país.

Y quizá ahí radica una de las mayores virtudes del fútbol: su capacidad para recordarnos que, más allá de nuestras diferencias, existen emociones que nos unen.

Porque el fútbol no es solamente un espectáculo deportivo, es también una válvula de escape emocional. En una sociedad que muchas veces obliga a las personas a contener sentimientos, guardar preocupaciones y seguir adelante sin detenerse, un partido permite liberar aquello que permanece acumulado.

Gritamos, celebramos, nos abrazamos, lloramos, nos frustramos y volvemos a ilusionarnos. Durante esos minutos nadie juzga las emociones; al contrario, se vuelven parte de una experiencia compartida que fortalece vínculos familiares, amistades y hasta relaciones laborales.

El resultado, sin embargo, volvió a ser doloroso y triste.

La eliminación reactivó una frase que parece formar parte del ADN futbolístico nacional: “jugamos como nunca y perdimos como siempre”. Una sentencia popular que resume décadas de expectativas, esfuerzo y desencanto.

Una frase que duele porque refleja la sensación de haber estado cerca y no alcanzar el objetivo; nos quedamos en casi.

Pero más allá del marcador, este episodio deja una reflexión más profunda: en un país donde el fútbol es el principal espectáculo popular cada fin de semana, donde miles de canchas en colonias, barrios y comunidades mantienen viva la pasión por este deporte, el verdadero valor de estos encuentros no siempre se mide en goles.

También se mide en la capacidad de generar identidad, pertenencia y comunidad. La Selección Mexicana perdió un partido, pero México volvió a demostrar que aún conserva algo invaluable: la capacidad de sentir al mismo tiempo.

En una época marcada por la polarización, las redes sociales y las diferencias que parecen multiplicarse todos los días, resulta extraordinario observar cómo millones de personas pueden compartir una misma ilusión, aunque sea por 90 minutos.

Quizá por eso el fútbol sigue ocupando un lugar privilegiado en el corazón de los mexicanos, porque no solo nos invita a competir, también nos recuerda quiénes somos cuando dejamos de lado aquello que nos separa.

Y si algo quedó claro tras el silbatazo final, es que México podrá perder partidos, pero no ha perdido la capacidad de emocionarse, de creer y de unirse alrededor de un sueño común.

¡Porque jugamos como nunca, pero, sobre todo, sentimos como siempre!

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Lupita Escobar

Voz de mujer