Un nuevo ciclo para Venezuela
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Publicado en Opinión

Un nuevo ciclo para Venezuela

Lunes, 13 Julio 2026 00:00 Escrito por 
Sin Riesgos Sin Riesgos Hugo Antonio Espinosa

Con la convicción de comenzar de nuevo y los ánimos de recuperarse de un golpe brutal, ordenar la vida y hacer algo más por la seguridad y protección de las personas amadas y el patrimonio, para el pueblo venezolano las secuelas de un doble terremoto de 7.5 y 7.2 grados y el saldo de miles de personas fallecidas y múltiples daños en la infraestructura, en sus primeras semanas post desastre, surge una pregunta: ¿Quién se hará cargo de los daños? ¿Cómo gestionarlos? ¿A quiénes o a qué se le da prioridad?

Aunque la ayuda humanitaria se activó en el primer minuto posterior a los hechos de emergencia, reiniciar con la novedad de que tu casa no puede continuar siendo habitada por riesgo estructural o que se hizo escombros no sólo es la peor noticia de tu vida, sino el inicio de un proceso en extremo difícil de recuperación que pondrá a prueba las capacidades de las familias afectadas y de la autoridad local, en un primer momento; posteriormente, el gobierno nacional ejecutará algún programa de restablecimiento y reconstrucción para casos de emergencia o desastre, el cual seguramente tendrá recursos extraordinarios para su inmediata aplicación.

Los fondos de desastre son un recurso disponible para situaciones como la que actualmente se vive en Venezuela. Estos se combinan con los que llegan del exterior y, aunque nunca son suficientes y suelen implementarse sin planeación, orden ni equidad, mucho menos con una metodología y una lógica sostenibles, serán aplicados coyunturalmente, obligados por factores políticos y sociales orientados de forma arbitraria y poco transparente, pero ahí estarán para ayudar e intentar recuperar la normalidad de la población afectada.

Se entiende que un desastre irrumpe de forma inopinada y sus consecuencias prácticamente nadie las prevé. No obstante, la Gestión Integral de Riesgos de Desastre (GIRD), como política pública multilateral, difundida desde hace más de 30 años por la ONU en América Latina, ha permeado de forma desigual, siendo Chile, Colombia y México los países con más notoriedad en la región y Venezuela, tristemente, cumple con las características de los países del sur global, ricos en recursos naturales, limitados por una élite política local o, como es el caso ahora, controlados por una potencia hegemónica global que determinará a dónde sí y a dónde no llegará la ayuda y el proceso de reconstrucción.

Con el paso de las semanas, durante este nuevo ciclo se irán acumulando acontecimientos indeseables en Venezuela y se irá confirmando lo que ya sabemos desde ahora: que la desgracia humana ante la fuerza de la naturaleza atroz será capitalizada por un grupo de interés que, lejos de velar por el desarrollo de la población, buscará su propio beneficio y administrará los saldos del desastre sin la metodología ni el enfoque que corresponde conforme al Marco de Sendai 2015-2030.

En tanto, la ruleta de la fortuna se irá con sus desgracias a otro país, materializándose en incendios forestales, inundaciones, accidentes industriales, sismos, derrumbes, etc. Será el tiempo y el espacio menos esperados donde la naturaleza descargue nuevamente sus efectos y un nuevo ciclo de respuesta ponga en marcha la ayuda humanitaria a las personas afectadas.

¿Si las emergencias y desastres son cíclicos y obedecen a una agenda anual y mundial de riesgos, por qué no atenderlos de la misma forma? De manera programática, prever, prevenir, mitigar y prepararse ante la posibilidad de una emergencia es la forma más inteligente y necesaria de garantizar la seguridad y protección de todos. Además, no es nuevo: desde que el hombre caminó erguido y descubrió el fuego, se ha visto obligado a afrontar la adversidad, pues, nos guste o no, los accidentes y desgracias suceden; sólo hace falta aceptarlo, comprenderlo y, sobre todo, gestionarlo.

Se busca que la resiliencia sea la cualidad que cada vez más personas incorporen a sus vidas. Esa capacidad de resistir, adaptarse, transformarse y recuperarse de los posibles efectos de una emergencia o desastre, de manera oportuna y eficiente. ¿Qué haremos en México para nuestro propio beneficio tras la experiencia venezolana y cómo habremos de ayudarles en el mediano plazo? Esto es protección civil. ¡Que su semana sea de éxito!

Hugo Antonio Espinosa
Funcionario, Académico y Asesor en Gestión de Riesgos de Desastre
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