Derecho a una ciudad segura IV
DigitalMex - Periodismo Confiable
Publicado en Opinión

Derecho a una ciudad segura IV

Lunes, 08 Junio 2026 00:00 Escrito por 
Sin Riesgos Sin Riesgos Hugo Antonio Espinosa

Los principales obstáculos para la comprensión del proceso de construcción social del riesgo de desastre en México son dos: el primero es el desconocimiento de los marcos internacionales de acción firmados por nuestra nación en el contexto de la ONU y el segundo es la nula aplicación de la metodología para la gestión del riesgo de desastre por parte de las personas responsables dentro de la estructura gubernamental en los tres órdenes de gobierno.

El enfoque con el que se abordan las emergencias y desastres, los conceptos y categorías con los que se describe y analiza una condición de riesgo y las herramientas que se utilizan para la toma de decisiones es determinante para su prevención (antes de que ocurran) y su resolución y no repetición (después de ocurridos). Para acceder a una ciudad segura y que se constituya como un derecho, podemos empezar por facilitar y difundir el uso de los Atlas de Riesgos Municipales, herramientas estratégicas que se han convertido en trámite burocrático para las Unidades de Protección Civil locales y una suerte de oráculo exclusivo.

Además de no contar con recursos humanos y materiales suficientes e idóneos para establecer sus Sistemas de Información Geográfica (SIG), cuando las autoridades de Protección Civil municipal mapean sus zonas de mayor riesgo de desastre, identifican vulnerabilidades y perfilan escenarios críticos, se enfrentan a otro gran obstáculo: la falta de acompañamiento institucional de otras autoridades concurrentes en la prevención de riesgos (Direcciones de Desarrollo Urbano, de Medio Ambiente, de Gobernación, de Agua y Saneamiento, Comercio y Obras Públicas).

Se tiene la desafortunada percepción de que la salvaguarda de la población corresponde exclusivamente a las áreas de Protección Civil e Instituciones de Atención a Emergencias –Bomberos, Ambulancias, Rescatistas– y ante la necesidad de suspender actividades de giros económicos que transgreden las normas de seguridad, o de cancelar obras en zonas de riesgo y desalojos de asentamientos humanos irregulares, acordonamientos y restricciones de operaciones riesgosas, entre otras acciones de carácter preventivo, las Unidades Municipales de Protección Civil se ven acotadas, soslayadas y con un margen de maniobra muy limitado, pues “con una llamada telefónica al Alcalde”, el poderoso, infractor u omiso empresario o propietario sale al paso de sus responsabilidades. El tercer elemento, desde luego, es la corrupción.

El conocimiento científico y técnico alojado y sistematizado en un Atlas de Riesgos pasa a segundo o tercer término para ceder el paso a Don Dinero. De ahí la intrascendencia de tener o no tener la tecnología adecuada y precisa para la intervención anticipada y objetiva si, en los hechos, a la hora de la toma de decisiones, prevalece el arbitrio y componendas político-económicas de dos compadres de cantina.

Sin embargo, en los lugares donde sí es posible dar paso a la gestión preventiva del riesgo de desastre y los funcionarios, empresarios y sociedad civil cumplen con sus responsabilidades, el Atlas de Riesgos funciona como un vehículo para dar acceso al conocimiento de los componentes y condiciones que anteceden a una emergencia; asimismo, permite la coordinación de los diferentes actores para modelar el riesgo, identificar sus factores detonantes y actuar de forma coordinada.

El Atlas de Riesgo sirve también para sistematizar y diversificar el conocimiento de manera preventiva, correctiva, compensatoria y prospectiva. La riqueza de un instrumento así, disponible para su uso de manera abierta y gratuita, permite a diversas instancias técnicas, gubernamentales y ciudadanas tener acceso a cartografía temática y a la construcción de escenarios posibles para anticiparse y prevenir calamidades.

La brecha técnica entre científicos, expertos y usuarios no expertos es considerable cuando se trabaja con cartografía y geovisualizadores, sin embargo, es tiempo de dejar atrás resistencias y actos discriminatorios frente a las competencias digitales e informacionales en los usuarios legos, pues los SIG (virtuales) y mapas (analógicos) representan un reto de interpretación, pero justamente ahí es el área de oportunidad que el personal especialista debe trabajar para la decodificación y simplificación de conocimientos. De otro modo, continuaremos muy lejos de la ciudad segura a la que tenemos derecho. ¡Que su semana sea de éxito!

Hugo Antonio Espinosa
Funcionario, Académico y Asesor en Gestión de Riesgos de Desastre
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 
 
Visto 144 veces
Valora este artículo
(0 votos)
Hugo Antonio Espinosa

Sin riesgos