Desde México 86 para el mundo
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Publicado en Opinión

Desde México 86 para el mundo

Lunes, 08 Junio 2026 00:05 Escrito por 
Sin Titubeos Sin Titubeos Diana Mancilla Álvarez

La película México 86 llegó a las pantallas para recordarnos uno de los momentos más significativos de la historia de nuestro país. Con actuaciones destacadas de Diego Luna, Daniel Giménez Cacho y un reconocido elenco, la cinta revive el difícil camino que llevó a México a convertirse en sede de la Copa del Mundo de 1986, en medio de presiones internacionales y la abierta intención de Estados Unidos por quedarse con la organización del torneo.

Más allá del futbol, la película logra despertar emociones intensas y profundas. Hay escenas que erizan la piel y momentos en los que la nostalgia se convierte en lágrimas de emoción para quienes vivimos y recordamos esos momentos. Esta producción no solamente habla de una justa mundialista, sino de un país que, con todas sus contradicciones, era capaz de sobreponerse a las adversidades y encontrar unidad en medio de la tragedia.

Una de las escenas más sensibles, y que llega a ser muy conmovedora, es el recuerdo del terremoto de 1985. Apenas nueve meses antes del partido inaugural, la Ciudad de México estaba devastada. Las imágenes de edificios derrumbados, familias enteras en la búsqueda de sus seres queridos y ciudadanos en la remoción de escombros con sus propias manos nos llevan a aquellos episodios en los que la solidaridad se convirtió en la principal fuerza para la reconstrucción del país.

Aquella tragedia mostró la mejor versión de nuestro México. Miles de personas salieron a las calles para ayudar sin preguntar ideologías, colores partidistas o condición social. Fue un momento en el que México descubrió que la verdadera fortaleza estaba en su gente y no solamente en las instituciones. La resiliencia de los mexicanos permitió levantarse de las peores catástrofes de nuestra historia y, aun así, organizar exitosamente el evento deportivo más importante del planeta.

Hoy, a sólo unos días de que México vuelva a ser sede, por tercera vez, de una Copa del Mundo, ahora de forma compartida, la comparación es inevitable. Mientras en 1986 el país se recuperaba de un desastre natural de dimensiones históricas, en la actualidad pareciera que las autoridades son incapaces de resolver problemas mucho más básicos. Los baches se multiplican, la infraestructura pública presenta fallas constantes y algunas obras recién inauguradas muestran deterioros que generan preocupación. Ahí está, por ejemplo, la polémica en torno a diversos trabajos de remodelación en instalaciones estratégicas como el Aeropuerto Internacional Benito Juárez. ¡Se cayó la techumbre de un puente peatonal, recién colocada!

Lamentablemente, el México que alguna vez fue admirado por su capacidad de levantarse frente a la adversidad hoy suele ocupar titulares internacionales por motivos menos alentadores. La violencia ligada al narcotráfico, la inseguridad y los escándalos políticos han desplazado, en buena medida, aquella imagen de un país solidario y unido que logró sorprender al mundo en 1986.

Claro, tampoco debemos idealizar el pasado. En aquellos años la corrupción era evidente y muchas de las prácticas que hoy criticamos ya estaban presentes. Sin embargo, resulta difícil no advertir una diferencia importante, y es que quienes ocupaban posiciones clave parecían contar con mayor preparación técnica y capacidad de gestión para enfrentar retos de gran magnitud. Quizá esa sea la reflexión más incómoda que deja México 86: el hecho de que, si bien no éramos un país perfecto —porque nunca lo fuimos—, poco hemos avanzado realmente en la construcción de instituciones capaces de estar a la altura cuando vamos a recibir a miles de visitantes de todo el mundo para ver a jugadores en Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey.

México será el primer país en albergar tres Copas del Mundo (1970, 1986 y 2026). No desperdiciemos esta gran oportunidad de mostrar lo que los mexicanos somos capaces de hacer cuando nos lo proponemos. Es importante quitar la imagen que hay del país a nivel internacional. Los ciudadanos vamos a hacer lo que nos corresponde; las autoridades, pues a lo suyo.

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