Perspectivas climáticas II
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Publicado en Opinión

Perspectivas climáticas II

Lunes, 22 Junio 2026 00:10 Escrito por 
Sin Riesgos Sin Riesgos Hugo Antonio Espinosa

Las bases que determinan la acción mundial para la mitigación y adaptación al cambio climático fueron establecidas por la ONU desde 1992, a través de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC). Los 196 países que la han suscrito, desde entonces y hasta ahora, están obligados a controlar y reportar sus emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) de forma anualizada.

Los compromisos generales para responder al cambio climático fueron, desde hace 34 años, formular, aplicar y actualizar programas nacionales para el control de emisiones de GEI; establecer mecanismos de adaptación, compilar inventarios de las emisiones y reportar informes periódicos al pleno de la Convención. México fue de los primeros países que se sumaron a este compromiso desde 1992.

Tardíamente, nuestro país promulgó la Ley General de Cambio Climático hasta 2012, en la cual se establece la creación del Registro Nacional de Emisiones (RENE) y su Reglamento, a cargo del Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC). A través de este instrumento se reporta anualmente el Inventario Nacional de Emisiones de Gases y Compuestos de Efecto Invernadero de los diferentes sectores productivos del país.

Dicho registro tiene un desfase técnico de casi un año, ya que, debido a la complejidad de su integración y la cobertura nacional que requiere, los datos correspondientes al ejercicio 2024 se actualizaron hasta el cierre de 2025, cuyo inventario fue de 783.5 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente (MtCO2e). Ligeramente más que el inventario de 2023 de 759.4 MtCO2e (3% de incremento), manteniéndose dentro del promedio general del inventario de los últimos diez años: 769 MtCO2e.

Como puede apreciarse, en los últimos diez años no existe una disminución del inventario. Al contrario, persiste una tendencia al alza del 2% anual. Para pronta referencia, en el año 2000 el inventario fue de 581.3 MtCO2e, lo que significa un incremento del 35% en los últimos 25 años. Aquí los registros completos: https://www.inegi.org.mx/rnm/index.php/catalog/817

De los GEI que se reportan, el principal es el dióxido de carbono con 67% de contribución, seguido por el metano con 24% y el óxido nitroso con 5%. El resto son el carbono negro u hollín, gases fluorados, hexafluoruro de azufre, trifluoruro de nitrógeno, éteres halogenados, halocarbonos, entre otros gases identificados por la SEMARNAT, correspondientes al 4% del total. El sector energético es el que contribuye con el 60% de las emisiones de GEI; el agropecuario aporta el 17%, y los procesos industriales, uso de productos y residuos sólidos abonan 10%, respectivamente.

Los GEI absorben la radiación solar, atrapando el calor en la atmósfera. Su emisión es natural y antropogénica. Aunque forman parte de procesos naturales del planeta, la actividad humana y la demanda de combustibles han ocasionado que su emisión se incremente. Este fenómeno eleva la temperatura global y ocasiona cambios significativos en el clima. Cada GEI provoca efectos diferentes y permanece en la atmósfera por periodos variados, dependiendo de su capacidad para absorber el calor.

Por tal razón, se cuantifican en unidades de dióxido de carbono equivalente (CO2e), relacionando el efecto del calentamiento de cada uno de los gases respecto al dióxido de carbono mediante el Potencial de Calentamiento Global (PCG). Otro elemento es el carbono negro (CN), un contaminante de vida corta que se produce por la combustión incompleta de combustibles fósiles y cuya emisión está asociada a efectos negativos sobre la salud humana y daños al ecosistema. Sobre este gas, la comunidad científica no ha llegado a un acuerdo sobre el PCG del carbono negro, ya que no es considerado dentro de las emisiones de CO2e; sin embargo, hay unanimidad en el reconocimiento del grave impacto que tiene, por lo que su cuantificación y la identificación de las fuentes que lo emiten resultan fundamentales.

El inventario es una herramienta para identificar y caracterizar las principales fuentes emisoras y, en consecuencia, alinear las políticas públicas que contribuyan a mitigar la contaminación atmosférica y el cambio climático. Los datos ahí están, los sectores y las fuentes también. ¿Hasta cuándo los índices van a bajar? Hasta que los tres sectores, público, privado y social, se den cuenta de que todos somos humanos, respiramos el mismo aire, nos calienta el mismo sol y vivimos en el mismo planeta. Esto es protección civil. ¡Que su semana sea de éxito!

Hugo Antonio Espinosa
Funcionario, académico y asesor en Gestión de Riesgos de Desastre
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