El periodista salió de aquella atávica cafetería después de beber un café mexicano sin azúcar. A su paso se encontró con la casa del pueblo… a la que el pueblo no puede entrar. Debería llamarse “Casa de los Diputados, No del Pueblo”… Muchas personas afuera de ese Palacio Legislativo construido en 1968 y que estaría inicialmente destinado a ser la Casa de Cultura de Toluca. En su mayoría “escoltas”, agentes y personal administrativo en trajes gris oscuro, quizá como seguridad contra la prensa inicua. Alrededor, patrullas estatales y las “unidades inteligentes” del gobierno municipal, dispuestas a infraccionar ciudadanos. Horacio Duarte, el secretario general de gobierno, abrió la glosa del tercer informe de la gobernadora.
Y luego, luego salió al ruedo a “torear” a la oposición con la embestida de: “en otros gobiernos”, “ahora todo cambió”. Qué bueno, eso dicen todos los que gobiernan, pero que, en la realidad, se notan muy poco los cambios que se presumen. Se lo hizo notar la oposición citando en específico temas como la falta de atención a la salud, desabasto de medicamentos, inseguridad, feminicidios de género (40 dijeron), vialidades devastadas, pero también hubo halagos de los aliados del PT, PVEM y Morena, con preguntas dóciles y generalizadas alabanzas desde el púlpito.
Y no es que la métrica estatal esté mal, no, los resultados, aunque no están a la vista más que en las cifras y el discurso, hacen creer con fe y devoción que sí se hicieron y se lograron. Los legisladores de la coalición gubernativa avalan los evangelios del poder de Pilatos y en su disertación no juzgan al presente, cuestionan al pasado. Pero es su trabajo, su momento para usar corbatas en cuellos ajustados y blazers limpios, los zapatos “tierrosos y empolvados” lucen boleados y brillositos, oliendo a jabón de “tocador” y a lociones de “réplicas”, y el outfit que rematan con una buena peinadita con gel o brillantina, menos los calvitos.
Los discursos desde la izquierda llaman “rapaces” a gobernantes de derecha y a sus partidos los denominan arcaicos, aunque “la nueva ola” fortalecida en la denominada 4T vaya cargada con quienes antes se decían orgullosos priistas.
El chismocito amanuense piensa, opina que en el centro del debate se discute siempre lo mismo: que el 90 por ciento de los delitos no se denuncian, que los detenidos no se juzgan, que la injusticia genera impunidad, que se debe capacitar a policías, que hay desabasto de medicinas, que los baches, que el transporte es pésimo, de mala calidad. Que el pasado… Sí, el pasado está presente. Por eso los cambios no se notan, los cambios en el pueblo, su paz y bienestar, porque en lo político sí hay, ahí sí se notan, más en épocas electorales, como ahora, que, de acuerdo al IEEM, se elegirán en junio del 2027, 75 diputados locales, 45 de mayoría relativa y 30 de representación proporcional, 125 presidencias municipales, 125 sindicaturas y 966 regidurías, por lo que, en oficinas municipales, estatales y curules ya anda muy agitada el agua del pozo de los deseos del monte del Sinaí moreno buscando ser ungidos.
Mientras, ahí, en la casa de los parlamentarios, la comitiva que recibió a Duarte ahora lo acompaña a su oficina, protegidos a corta y larga distancia por trajeados de lentes oscuros que seguramente están armados.
La glosa inició con vientos favorables para la gobernanza mexiquense… El escribano se retira, camina entre un bello pasaje de cempasúchitl’s, diseñado como parte del inmenso derroche de recursos para convertir a Toluca en ese viaje entre baches al arcano de México… Nos vemos desde otro Sótano. Mi X @raulmandujano

