En los documentos oficiales hay optimismo, pero no en la guerra que se vive en el occidente del país fértil, sembrado de cuerpos muertos y fertilizados de la herramienta y pasos de las madres buscadoras. Viviendas deshabitadas a estas mujeres para protegerse de la tormenta de agua y de la persecución política y convirtiéndose como los estudiantes de Ayotzinapa en íconos, en seres pensantes y actuantes que están cambiando al país mientras las autoridades no se ocupan.
Pero eso sí cambia el sistema del pago del Predial establecido en la Constitución Política de la República que ahora será sobre valor comercial y no por el tamaño del predio. Cada vez más casas deshabitadas, menos espacios para más depredadores, intensa construcción de vivienda social, más votos, menos vivienda de clase media y más (a deshacerla).
Qué haces, en dónde vives, cuánto pagas de impuestos: la pobreza y la riqueza; padeces violencia para hacerte de vivienda o te cambias de partido.
¿Y tú qué haces por tu comunidad y en qué te apoya tu gobierno, y tu esfuerzo en manos de quién queda? ¿Qué papeles de control seguirá emitiendo el gobierno que son herramientas de control y elementos de soberanía además de heridas que no se cierran, pretexto de los controles? Nuevas credenciales, nuevas coordenadas para contarse con una Constitución Política y cambios a esta, que han propiciado nuevas formas de elección a modo y de captación de impuestos; vamos, de votos.
Futuro de metal y de hombres y mujeres muertos sin esperanza. Importando solo el mediano plazo sin recurrir a los cambiantes tiempos que se viven y se evolucionan las formas más novedosas y herramientas en desarrollo, ciencia, investigación, también desafortunadamente violencia y destrucción. Control para los activistas, esperanza muerta para los trabajadores.

