México cambió, no para mejorar. La democracia sigue siendo una quimera, la justicia otra, la verdad escondida tras los libros. Siempre el gatopardismo, sólo que con miedo, más miedo que el que se tenía a los soldados o a la policía; hoy los estudiantes y las mujeres desaparecen.
Los que no olvidan deben recordar que 1968 se convirtió en la generación de un movimiento en el que los jóvenes y algunos maestros inolvidables, que lo fueron toda la vida, los que con sus ideas estimularon vocaciones, orientaron caminos y guiaron a algunos de los estudiantes en el movimiento del 68, incluso presidieron, como el ingeniero Heberto Castillo, el Grito del 15 de septiembre en CU y el ingeniero Barros Sierra, la marcha del silencio.
A partir de entonces, México cambió, pero no necesariamente para mejorar; gracias a quienes aprendimos que las metáforas, los textos, discursos, debates en no pocos temas: democracia, justicia, libertad, verdad, lo sabemos, sólo fueron palabras. Las arengas no cambiaron, pero sí enseñaron, lograron los puestos de algunos estudiantes que en el sistema buscaron.
Con el nombramiento de Chihuahua, Morena concluye la selección de 17 mujeres y hombres coordinadores que definirán a los candidatos a gobernadores. Se supone que así no se respetará el juego de 1968 ni de 1970. Es decir, quienes serían gobernadores con una nueva visión de los jóvenes, de la provincia y el campo olvidados.
Traiciones, sumas, acuerdos, jóvenes, mujeres, sabios y ancianos que lucharon por la libertad, la democracia, por la justicia en México, hoy, en un día sin agenda, ya no encuentran el camino.
Que México cambie depende del respeto a la ley: menos violencia, menos desaparecidos, más escuela, más apego a los principios, más sanciones ejemplares desde la escuela, menos impunidad. ¿Cuál es el camino, entonces?

