Las mañaneras: base de política de Estado
DigitalMex - Periodismo Confiable
Publicado en Opinión

Las mañaneras: base de política de Estado

Miércoles, 09 Septiembre 2026 00:10 Escrito por 
Lo bueno, lo malo y lo serio Lo bueno, lo malo y lo serio Alfredo Albíter González

Después del segundo informe de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, se puede confirmar el motivo por el que ha continuado con las mañaneras. Es en ese espacio de comunicación en el que se sustenta un sistema montado en una enorme cantidad de ficciones, promesas, datos alternos y, como colofón, pero no menos importante: desacreditar a la crítica. El expresidente Andrés López Obrador pudo comprobar que, hablándole todos los días a su público, muchas de las cosas que pudieran parecer difíciles de creer, al ser repetidas en el sentido que al político tabasqueño convenían, terminaban por parecerse demasiado a la verdad.

Así lo afirmaba el propio López, solo que no en referencia a su alocución, sino señalando a sus adversarios de hacerlo. Muy conveniente, acusar a otros por lo que le acomodaba. Y, de esa manera, enfocar la vista en el sentido opuesto a lo que hacía o se disponía a hacer.

La gran idea de las mañaneras habría nacido cuando López Obrador fue director de Promoción Social del Instituto Nacional del Consumidor (INCO) con el «Quién es quién en los precios». Tiempo en el que, por cierto, en algún momento obtuvo un crédito del Fondo de la Vivienda del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (FOVISSSTE) para comprar su departamento, con tasas que, según lo aseguró el propio oriundo de Macuspana, eran muy bajas.

Queriendo o no, aquel comentario enfrenta una realidad entre la posibilidad de obtener un crédito asequible de entonces a los que existen al día de hoy.

Más tarde, Obrador, como jefe de Gobierno de la Ciudad de México, se dio cuenta del impacto que causaban sus conferencias, las que incluso, en varias ocasiones, obligaron al entonces presidente Vicente Fox a referirse a su persona, que se adelantaba a imponer la agenda política del día.

Como consecuencia, esas apariciones matutinas, aun cambiando de nombre, siguen persiguiendo el mismo propósito: capturar la atención de la nación a través de los medios de comunicación, en especial de los que son afines al gobierno y que únicamente replican lo que en ese espacio se dice todos los días para mantener a sus simpatizantes cautivos. A la fecha, la presidenta Claudia Sheinbaum mantiene el mismo ritmo y criterio.

La crítica de esas presentaciones no se hizo esperar, solo que los políticos que la hicieron y aún la hacen, así como los medios de comunicación independientes que se refieren al formato, no representan mayor fuerza como para poder influir de alguna manera con la esperanza de que se dé algún cambio.

Menos aún cuando López Obrador se apoyó en ese espacio para hablar sobre su verdad, la cual impuso como cierta pese a enfrascarse en una lucha desencarnada con la otra, al tiempo de atacar a sus oponentes y enemigos políticos. Por lo que no tuvo empacho en dirigir ataques en contra de los periodistas incómodos, como tampoco para violar la ley y promocionar incansablemente a quien lo sustituyó. En particular, los dardos se dirigieron a la molesta prensa; bajo la amenaza de que tenían que portarse bien, porque de lo contrario «ya sabían lo que podía pasar». Colocó con ello una nueva versión de censura. El permiso de: te dejo hablar, pero si no me gusta lo que dices, ya sabes lo que sucede. Lo que se pudo constatar en una ofensiva amplificada por enormes granjas de bots, dirigidas por Jesús Ramírez Cuevas, quien se desempeñó como coordinador general de Comunicación Social de la Presidencia, en contra de los desobedientes.

También, de la forma más vil, desde esa tribuna se ha hecho menos a las madres buscadoras, a los padres de los niños con cáncer, a los desplazados, a los campesinos, a los defensores de la selva y una gran cantidad de ciudadanos afectados por la violencia, por el crimen o por la falta de medicamentos, entre muchos otros.

Después de darse a conocer los posibles vínculos de varios políticos con grupos delictivos, contrario a lo que podría esperarse, se hizo una defensa férrea de los implicados con la idea de que si se niega repetidamente, llegará el momento en el que todos lo crean. Solo que: «una mentira puede creerse por mucho tiempo, pero no por todos todo el tiempo» (parte de una frase no confirmada atribuida a Abraham Lincoln).

Tarde o temprano, la terca realidad toca a la puerta de quien la ha querido ignorar para no enfrentarse a ella.

El segundo informe de la presidenta Claudia Sheinbaum solo deja en evidencia que no existe otra forma de gobernar para la 4T que a través de lo que se dice y presume en esas mismas mañaneras, porque de no tenerlas, el pueblo descubriría que el rey va desnudo.

El tiempo no es muy amigo de los políticos, menos de los más mentirosos; un día se van y al otro se sabe todo lo que hicieron. La percepción verdadera en algún momento se endereza; Luis Echeverría, López Portillo, Gustavo Baz, Salinas de Gortari, entre muchos otros, dan testimonio de que al dejar el cargo las cosas cambian, y a pesar de que quien asume la Presidencia pudiera sentir que el poder es eterno, no lo es. Tampoco es posible jugarle al olvido. Llegado el momento, todo se paga.

Visto 73 veces
Valora este artículo
(0 votos)
Alfredo Albíter González

Lo bueno, lo malo y lo serio