La lucha cotidiana y el recordatorio del 8M
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La lucha cotidiana y el recordatorio del 8M

Lunes, 09 Marzo 2026 00:10 Escrito por 
Sin Titubeos Sin Titubeos Diana Mancilla Álvarez

Cada 8 de marzo las calles se convierten en un espacio que recuerda que los derechos de las mujeres han sido conquistas, pero también todo lo que falta para evitar la violencia, los feminicidios, lograr la equidad y garantizar otros derechos. Recuerda la injusticia y la impunidad. En México y en el Estado de México, una de las entidades más complejas en materia de violencia de género, la lucha femenina también ha sido a partir de mujeres que, desde distintos ámbitos, han abierto camino y llevado su voz más allá de las fronteras locales.

Una mexiquense con reconocimiento internacional es Elisa Carrillo Cabrera, de Texcoco y considerada una de las bailarinas de ballet más destacadas del mundo. Primera bailarina del Staatsballett Berlin y ganadora del prestigioso Benois de la Danse, Carrillo también ha promovido la formación artística de nuevas generaciones.

Voces transformadoras

En el ámbito intelectual y periodístico destaca Elena Poniatowska, autora de obras como Hasta no verte Jesús mío, Las indómitas, Fuerte es el silencio y La noche de Tlatelolco, que retratan las luchas sociales y las voces que históricamente han sido invisibilizadas. Ganadora del Premio Cervantes, su escritura ha sido también una forma de activismo, una herramienta para narrar la desigualdad, la injusticia y la resistencia de las mujeres en México.

En la defensa de los derechos humanos destaca uno de los nombres con resonancia internacional: la periodista Lydia Cacho, quien ha dedicado décadas a denunciar redes de trata de personas y explotación infantil. Su trabajo la convirtió en un referente de investigación y en una de las voces contra la violencia y la impunidad.

Olimpia Coral Melo, impulsora de la Ley Olimpia, es una voz que resuena. Logró que la violencia digital contra las mujeres fuera reconocida como delito. Lo que comenzó como una lucha personal terminó convirtiéndose en una reforma legal que hoy ha sido replicada en distintos países de América Latina. Todos la conocemos como “Ley Olimpia”.

Mujeres en la vida pública

En el ámbito político mexiquense, Laura Pavón Jaramillo y Martha Hilda González Calderón representan a dos generaciones de mujeres que comenzaron a abrir espacios en la vida pública. Ex presidentas municipales de Toluca, legisladoras y funcionarias federales y estatales, su trayectoria reflejó el avance de la participación femenina en espacios tradicionalmente dominados por hombres y la creciente presencia de mujeres en la toma de decisiones. Abrieron un gran camino.

El campo científico no podemos dejarlo de lado. Investigadoras como Eva Ramón Gallegos deben ser también reconocidas. Las mujeres mexicanas también lideran proyectos de alcance internacional. Sus estudios sobre el virus del papiloma humano son reconocidos en la comunidad científica y representan avances importantes para la salud pública.

Nombrarlas es recordar la lucha, pero también que se quede en la memoria. En un país donde la violencia de género es alarmante, sus trayectorias nos gritan que la lucha por los derechos de las mujeres es cada día. El 8 de marzo, en las calles, es sólo para que no se olvide que hay muchas, en la ciencia, en el periodismo, en la política y en la vida cotidiana, que buscan cambiar el mundo para las mujeres.

8M, un recordatorio de la injusticia

Las movilizaciones del 8M, que cada año reúnen a cientos de miles, son un recordatorio de que, precisamente, ahí en las calles, pero tampoco en los hogares, las autoridades, las y los representantes, no están haciendo bien su trabajo. Mientras haya una desaparecida que no sea buscada y encontrada con vida; una violentada en cualquier forma; una asesinada por sólo el hecho de ser mujer; una condenada por decidir sobre su cuerpo; una acosada o violada; una a la que no se le respeten sus derechos por su género, entonces la lucha no habrá terminado. Las nuevas generaciones quizá van sobre caminos ya hechos, pero no deben olvidar que siempre hay puertas cerradas que deberán abrir para alcanzar los objetivos de justicia e igualdad.

Detrás de cada derecho conquistado hay nombres, historias y luchas que no deben olvidarse, porque hubo quienes hasta perdieron la vida en ello. En México, en esas conquistas feministas, el nombre es sólo de mujer.

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