Populismo, lucha y cambio social
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Populismo, lucha y cambio social

Jueves, 18 Junio 2026 00:15 Escrito por 
Agenda Sindical Agenda Sindical Carlos Carral

Si hay un grito que a nivel social se escucha con fuerza en estos momentos, es el del cambio que todos, sin importar su clase social reclaman, esto muy a pesar de que está al frente del poder, el gobierno del pueblo bueno. Las razones también son evidentes, en lo material la falta de empleo y el elevado costo de la vida, son el fantasma con el que todos tenemos que sortear aunque se nos diga lo contrario y en lo social, y hasta emocional, la desesperanza es también latente, por eso gran parte de la población del país adora tener sucesos aparentemente valiosos como el mundial de fútbol, para fugarse de esa realidad con la que no sabe qué hacer.

Sin embargo existe un gran problema, socialmente no hemos definido a qué le llamamos cambio, o confundimos ingenuamente lo que consideramos transformación, algo que por un lado ha aprovechado el populismo, o que ha generado para aprovecharse del resultado; y es que el populismo no representa solo dividir a la sociedad en puros y espurios, sino que tal vez lo más relevante es, la idea que se le vende a la masa de que por ser parte de los puros y reivindicados, se debe tener acceso a una serie de derechos espectaculares, una visión manipuladora de la que igual echa mano la derecha que la izquierda, en la que en lo general, le prometen al pueblo acceso sin esfuerzo, a una serie de satisfactores materiales como parte de esos derechos.

Aunque la visión de la individualidad y el idealismo capitalista no tiene futuro, tampoco lo tiene el de la política de las masas fincada en el eterno despojo y la mistificación del abuso sobre las mayorías; la visión de la pobreza y la miseria que necesita de un salvador o salvadora, no hace sino sembrar una idea, en la que como pago a ese abuso histórico se merece la entrega de concesiones casi inverosímiles, solo por decreto y porque se merecen así nada más.

Entonces, la idea de cambio que nace en este contexto, no es sino la de quitar al grupo en el poder con privilegios para sus cercanos, para instaurar a un nuevo grupo, en el que nosotros seamos esos privilegiados, sin aceptar que para que haya cambio, debe existir necesariamente orden y ni pensar en aceptar que ese orden se ejecute en nuestro ganado, pues como dice el dicho: "hágase la justicia... en los bueyes de mi compadre".

Reclamamos que todos paguen impuestos y que se meta a la cárcel a quien no lo haga, pero cuando instalamos un negocio ambulante por ejemplo, no queremos pagar ninguna cuota, pues según nosotros es la calle y por eso no se debe pagar ningún derecho; de igual forma nos la pasamos acusando al pasado avivados por el presente, sin quitarnos nuestra negación a hacernos responsables de nosotros mismos y ver quién nos engaña realmente.

Así como hay fenómenos y micromanifestaciones del mismo, en el tema que nos ocupa el día de hoy ocurre lo mismo. Hace unos días en la actividad que realizamos desde la Escuela para la Formación Política y Sindical, alguien, que en redes sociales aparece como un acérrimo defensor de los derechos de los trabajadores, particularmente del magisterio en algún estado de nuestro país, nos reclamaba airadamente que parte de nuestra actividad tuviera un costo, lo que más que incomodarme llamó poderosamente mi atención, pues si en algún momento hemos tenido nuestros principales descalabros, es cuando hemos abierto nuestra actividad sin ningún costo.

En la postura de esta personas hay 2 trampas: la primera es que busca la reivindicación de los derechos de los trabajadores, sin tener la intención de reivindicar los derechos de las personas a las que se acude en busca de alguna aportación a su lucha; la segunda trampa, que ni siquiera sospecha que existe, es el hecho de que no conoce realmente a aquellos a los que dirige sus acciones y como diría el dicho, ni siquiera sabe que no lo sabe.

De manera general, no podemos pedir nada que no estemos dispuestos a otorgar y partiendo de la condición necesaria del liderazgo, que implica saber qué hacer en los momentos en que la mayoría no lo sabe, es evidente que en la toma de decisiones, un líder o dirigente, tiene que conocer los más de los aspectos posibles inmersos en una situación y en el caso de la organización y dirección de las masas, saber cómo procesan la realidad la mayoría de los sujetos, es algo fundamental.

Todas las personas estamos influenciados por la ideología de la clase media, así es que la mayoría de los criterios que utilizamos al relacionarnos con la realidad, tiene que ver más con nuestra faceta de consumidores que con cualquier otra, por tanto, lo gratuito seguramente es malo y no sirve, yo no soy el responsable de mi realidad y si alguien debe resolver mis problemas es el gobierno y en consecuencia si me va mal, otros son los culpables de ello, pero jamás yo.

Una lucha que parte de darle a sus destinatarios todo de manera gratuita, está condenada al fracaso; lo que se requiere en cualquier transformación, es convencer a los que se busca reivindicar, que es fundamental hacernos responsables de la mayor parte de nuestra realidad, que es necesario el orden aunque no nos beneficie en un primer momento y que no puedo pedir para mí, nada que no esté dispuesto o dispuesta a concederle a los demás.

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Abogado Postulante y miembro de la Escuela para la Formación Política y Sindical A.C.

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Carlos Carral

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