¿Viva Fernando VII? Hidalgo y el grito en su dimensión histórica
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¿Viva Fernando VII? Hidalgo y el grito en su dimensión histórica

Viernes, 18 Septiembre 2026 00:00 Escrito por 
Ecos del pasado Ecos del pasado Juan Manuel Pedraza Velásquez

Miguel Hidalgo y Costilla, figura por demás emblemática de nuestra historia nacional, ha sido objeto de debate desde su época hasta nuestros días. Y no es para menos, el llamado Padre de la Patria ha tenido detractores en sus últimos años. Generalmente, estos opinólogos que usan una interpretación sumamente sesgada y tergiversada, han dado un giro de 180 grados a la divulgación histórica, “desacralizando” a los héroes patrios para construir una “nueva y verdadera” historia de México.

En columnas anteriores he afirmado que reconstruir la historia, y sobre todo interpretarla, es un enorme ejercicio de responsabilidad social, no basta con investigar, agarrar un puñado de fuentes y que estas corroboren nuestros prejuicios o hipótesis. La historia es una ciencia social que requiere un profundo y exhaustivo análisis de las acciones humanas. Y en fechas recientes esta nueva historia, popular en medios de comunicación y en redes sociales, se ha valido de un montón de prejuicios para construir una narración afín a ciertos intereses políticos.

En el caso de la Independencia de México, estos nuevos “desmitificadores” han idealizado un discurso donde la Independencia “no sirvió de nada”, que solo rompió con el progreso que tenía el Imperio Español en estas tierras, que figuras como Miguel Hidalgo, Ignacio Allende y Vicente Guerrero fueron personas sanguinarias que destruyeron la unidad y que no tenían proyecto alguno, tesis por demás absurdas, con un análisis parcial, sesgado y con un raquítico manejo de fuentes. Algunos ejemplos de estos pseudo divulgadores son Armando Fuentes Aguirre, Juan Miguel Zunzunegui y páginas de redes sociales como Viva la Hispanidad y México Imperial.

En cuanto a la figura de Miguel Hidalgo, los autores antes mencionados afirman que el cura Hidalgo era un párroco sanguinario y sin proyecto, que solo incitó a las masas al saqueo, al asesinato y que su movimiento estimuló a la desunión dañando el proyecto español. En esta directriz, estos divulgadores afirman que Hidalgo jamás quería la independencia porque su grito fue “Viva Fernando VII”, por tanto, si su arenga fue a favor del rey, es imposible que Hidalgo quisiera un movimiento de emancipador.

En este espacio analizaremos las palabras del cura Hidalgo en aquella mañana del 16 de septiembre, pero con la salvedad de que trataremos al cura Hidalgo desde su época, respetando su historicidad y haciendo un análisis exhaustivo de fuentes y documentos que dan su versión de los hechos, así como de su proyecto político e ideario social, además reflexionaremos el actuar de Hidalgo en aquella mañana del 16 de septiembre de 1810.

Primero que nada, es necesario señalar que el supuesto “progreso y unidad” del Imperio español forma parte más del terreno de la imaginación, que de los hechos históricos; sequías, hambrunas, crisis políticas, desigualdad social formaron parte de los problemas de un Imperio ya en decadencia a principios del siglo XIX. En este contexto, Miguel Hidalgo era lo que llamaremos un “cura ilustrado”. Instruido en libros considerados prohibidos, con una gran capacidad crítica y políglota de siete idiomas, llegando incluso a dominar fluidamente el náhuatl, el otomí y el tarasco.

Desde 1808, la crisis política de España propició una gran cantidad de levantamientos armados que fueron aprovechados por élite criolla, a su vez están documentados una gran cantidad de levantamientos populares en el continente. La tarde del 15 y la mañana del 16 de septiembre forman parte de este contexto. Es bien sabido que el prematuro descubrimiento de la Conspiración de Querétaro propició el levantamiento armado la mañana del 16 de septiembre, donde Hidalgo reunió a una muchedumbre de poco más de 200 hombres (la cual en días posteriores creció a un ritmo impresionante), y es aquí donde entran las cuestiones que nos atañen: ¿Exactamente cuáles fueron las palabras de Hidalgo aquella mañana del 16 de septiembre?

Los divulgadores antes mencionados afirman que Hidalgo gritó vivas al monarca Fernando VII y a la Virgen de Guadalupe, basándose en esto para afirmar con contundencia que el proyecto de Hidalgo era conservador y pro monárquico, nada más lejos de la realidad. Estas versiones aparecen en tres obras consideradas clave en el análisis historiográfico del siglo XIX: la “Historia de Méjico…” de Lucas Alamán, publicada en 1849; el Cuadro histórico de las revoluciones de México, de Carlos María de Bustamante, publicada por folletos entre 1821 y 1827, y la Historia de la Revolución en la Nueva España, de Fray Servando Teresa de Mier, publicada en 1813. Aunque basada en testimonios, cabe señalar que los autores mencionados no estuvieron aquella mañana del 16 y en muchos casos sus testimonios tampoco.

Los vivas al monarca español también circularon a través de hojas volantes y proclamas posteriores al 16 de septiembre. Por otra parte, Manuel Abad y Queipo, quien fuera íntimo amigo de Hidalgo, también afirmó categóricamente esto sin ya tener más contacto con el cura más que el edicto de excomunión de 1810. Hay otras versiones, como la de Pedro García, quien afirma que Hidalgo, desde aquella mañana de 1810, proclamó vivas a la independencia, lo cual es imposible dada la circunstancia y que en el movimiento de Hidalgo muchos no estaban convencidos de una independencia absoluta. Empero, un testimonio presencial fue el de Juan Aldama, uno de los capitanes del movimiento, quien estuvo junto a Hidalgo aquella mañana de septiembre y también muy cercano al cura, el testimonio de Aldama es el siguiente:

A las 5 de la mañana el cura que los exhortaba a que se uniesen con él y le ayudasen a defender el reino porque [los peninsulares] querían entregarlo a los franceses: que ya se había acabado la opresión: que ya no había más tributos: que los que se alistasen con caballos y armas les pagaría a peso diario y a los de a pie medio peso

Si analizamos un poco más la correspondencia de Miguel Hidalgo posterior al 16 de septiembre, vemos en ella que el sacerdote quería la independencia absoluta. En una carta fechada el 28 de septiembre de 1810, Hidalgo escribe: “…estoy legítimamente autorizado por mi Nación para los proyectos benéficos que me han parecido necesarios a su favor… y se reducen a proclamar la independencia y libertad de la nación. Por consiguiente, yo no veo a los europeos como enemigos, sino solamente como un obstáculo que embaraza el buen éxito de nuestra empresa**”.**

En reiteradas ocasiones Hidalgo afirma la palabra independencia en sus escritos, mismos que son corroborados en los procesos judiciales de Allende, Aldama y Mariano Jiménez; no obstante, en otras proclamas menciona también el nombre del monarca ¿Esto es una contradicción o ambigüedad? El doctor Carlos Herrejón, uno de los principales biógrafos contemporáneos de Miguel Hidalgo, afirma que la figura del rey era todavía un ideal entre la élite criolla, y mencionar al rey como parte central del movimiento haría que la causa del cura Hidalgo tuviese más adeptos.

Reconstruir la historia no es tarea fácil, pero el historiador nunca debe renunciar a la objetividad ni a la búsqueda de la verdad. En el caso de Hidalgo hay una gran cantidad de documentos, obras, proclamas y procesos judiciales para reconstruir su ideario político y proyecto social. Con base en eso, podemos afirmar que Hidalgo no era un cura sanguinario y sin proyecto, que solo defendió al rey, que su lucha solo embaucó al pueblo y los incitó al saqueo. Hidalgo tenía prefigurada la independencia absoluta de la nación novohispana. Todas esas afirmaciones que relatan una “leyenda negra de Hidalgo” se hacen desde el presente, sumamente sesgadas, con un análisis pobre y con el objetivo de promover una historia afín a la hispanidad. Quizás la moraleja de estas fechas es la que todo adolescente o infante con acceso a medios electrónicos debe tomar en cuenta: no creas todo lo que ves en redes sociales e internet por muy atractivo y polémico que suene.

Podemos afirmar, con base en todo el análisis documental, que es bastante improbable, si no es que imposible, que aquella mañana del 16 haya existido un “grito” que promovió vivas a Fernando VII, también es poco probable que aquel 16 hayan existido vivas a la independencia. Lo más seguro es que ese día haya existido una proclama o arenga que prometía la exención de los tributos y los malos tratos; sin embargo, es innegable que el cura Hidalgo quería la independencia absoluta como parte de su ideario político. Este breve acontecimiento inició un largo proceso que ocasionó una profunda transformación política y social, el inicio de nuestra historia moderna.

Por Juan Manuel Pedraza, historiador por la UNAM

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