El agotamiento emocional femenino
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Publicado en Opinión

El agotamiento emocional femenino

Martes, 22 Septiembre 2026 00:05 Escrito por 
Voz de Mujer Voz de Mujer Lupita Escobar

Hay cansancios que se curan con una noche de sueño. Pero existe otro tipo de agotamiento que no desaparece con descanso, porque no está en el cuerpo, sino en el alma.

Es el agotamiento emocional femenino.

Ese que experimentan millones de mujeres que, además de trabajar, cuidan, organizan, resuelven, escuchan, acompañan, protegen, educan y sostienen emocionalmente a quienes las rodean.

Mujeres que parecen fuertes porque aprendieron a serlo, pero que pocas veces tienen espacio para expresar que también están cansadas.

Durante generaciones, la sociedad ha normalizado que las mujeres sean las principales responsables del cuidado de la familia; no solo se trata de cocinar, limpiar o atender a los hijos, existe una responsabilidad silenciosa llamada "carga mental": recordar citas médicas, estar pendientes de las tareas escolares, resolver problemas familiares, cuidar a los adultos mayores, organizar celebraciones y anticipar necesidades de todos.

Mientras muchas personas descansan, ellas siguen pensando. Según la Organización de las Naciones Unidas para las Mujeres (ONU Mujeres), a nivel mundial, las mujeres dedican en promedio 2.5 veces más tiempo al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado que los hombres. Además, realizan gran parte de la llamada carga mental que implica planificar y coordinar el funcionamiento de los hogares.

En México, la realidad no es distinta. De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo 2024, las mujeres destinan en promedio 39.7 horas semanales al trabajo doméstico y de cuidados, mientras que los hombres dedican 18.2 horas.

Detrás de esas cifras existen historias reales: mujeres que llegan agotadas al final del día, pero continúan atendiendo responsabilidades.

Madres que sienten culpa si descansan. Hijas que cuidan a sus padres envejecidos, profesionistas que deben demostrar el doble para recibir el mismo reconocimiento. Mujeres que cargan con las emociones de toda la familia mientras esconden las propias.

La consecuencia suele aparecer en forma de ansiedad, estrés crónico, insomnio, irritabilidad, tristeza, sensación de fracaso o una profunda soledad emocional.

Diversos estudios impulsados por Naciones Unidas han documentado que la sobrecarga de cuidados tiene efectos directos sobre la salud mental de las mujeres, provocando agotamiento, ansiedad y depresión. Lo preocupante es que muchas veces este cansancio se vuelve invisible porque la sociedad aplaude a las mujeres que pueden con todo, pero pocas veces pregunta cuánto les está costando sostenerlo.

La igualdad de género no consiste únicamente en abrir espacios laborales o políticos. También implica compartir responsabilidades dentro del hogar, reconocer el valor del trabajo de cuidados y garantizar que las mujeres tengan tiempo para descansar, desarrollarse y cuidar de sí mismas, porque cuidar también debería ser una responsabilidad colectiva.

Quizá ha llegado el momento de dejar de admirar a las mujeres por todo lo que soportan y comenzar a construir una sociedad donde no tengan que cargar solas con tanto peso.

Detrás de muchas sonrisas hay mujeres agotadas que siguen adelante por amor, compromiso y responsabilidad, y aunque pocas lo dicen en voz alta, muchas necesitan escuchar que también tienen derecho a detenerse, a pedir ayuda y a ser cuidadas, porque nadie puede sostener al mundo entero sin sostenerse primero a sí misma.

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Lupita Escobar

Voz de mujer