Desde la bancada del PRI en el Senado de la República se alza una voz relevante en su papel de oposición. Ya son varias las intervenciones de la senadora Cristina Ruiz Sandoval que han abierto zanjas en el estatus quo político.
En su última participación desde la tribuna más alta del país dejó en claro que Movimiento Ciudadano es cómplice silencioso del crimen en Teuchitlán, Jalisco, pues durante seis meses su gobierno prefirió mirar hacia otro lado.
Ahora, el gobernador y el alcalde quieren lavarse las manos pero ellos a los ojos de todos serán el lavamanos del crimen organizado, fueron sus palabras que sentenciaron con la misma mirada que tiene la opinión pública sobre el caso que ha conmocionado a México. No hay forma de echar atrás atrás estas palabras y señalamientos mientras el exmandatario no salga a aclarar qué pasó en este “campo de exterminio”.
Cristina Ruiz se metió en un viaje sin retorno por una exposición pública que le sumará, sin duda, empatía entre los suyos, pero también la queja de aquellos que ven lastimados sus intereses. Es el momento de la senadora y no dejará pasar la oportunidad para ser protagonista en el actual régimen.
La también presidenta del PRI en el Estado de México asume su responsabilidad de construir nuevos puentes en la relación con los ciudadanos para ser su representación en los espacios de decisión.
Al continuar sus recorridos por diferentes municipios con militancia y sociedad va con decisión, valentía, coraje, gratitud y unidad en torno a los principios de la democracia y cohesión con el partido y su militancia que no ha regateado nada.
Ha manifestado como líder del partido que hoy más que nunca hay exigencia de ética en el servicio y vocación social. Por ello sostiene estar del lado de la democracia y la justicia social, porque “el presente es nuestro y el futuro nos pertenece”.
Donde se presenta le preguntan ¿Hacia donde va el PRI? De inmediato responde: a generar presencia territorial en secciones, localidades, colonias, barrios en el municipio