Obscenas miradas nocturnas
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Obscenas miradas nocturnas

Miércoles, 27 Mayo 2026 00:00 Escrito por 
Desde el Sótano Desde el Sótano Raúl Mandujano Serrano

Danisha nació en La Habana. Tiene 2 años viviendo en Metepec. Esa noche llevó zapatillas verdes de charol, con un gran tacón. Sus pantimedias de color negro combinaban perfectamente con ese vestido corto, ajustado, de color blanco. —“¡Salud!”— me dice mientras levanta esa copa para beber del Boulevardier (una mezcla de bourbon, vermut dulce y Campari) que pedimos al salonero. El periodista no es asiduo visitante de la vida nocturna, pero celebramos la vida de un amigo ahí, en ese antro de ambiente oscuro con sutiles luces de colores neón y mesas acechadas por meseros que cada 5 minutos preguntan si te sirven algo más.

Es un club noctámbulo colmado de jóvenes que bailan, aunque no hay pista de baile; que platican rozándose los oídos por el elevado volumen de la música, y beben. Una gran cantidad de vasos atestiguan la escena de éxtasis alcohólico que se aproxima. El escote en ellas parece sensual junto a minifaldas y ajustados leggings; en ellos, la camisa abierta mostrando un pecho sudoroso parece repugnante. Creo que suponen verse galanes, machos alfa creyendo atraer las miradas de las hembras mientras engullen rondas constantes de bacachá y cerveza en tarros.

Esos lugares nocherniegos nacieron en los 30, frecuentados por sus espectáculos nocturnos, casi eróticos. El primer cabaret se llamó “Le Chat Noir” (El Gato Negro), ubicado en Montmartre, en París, y de ahí se propagó al mundo. En México, los centros nocturnos proliferaban con rumberas, mambo y cha-cha-chá, amenizados por bandas que lideraban Pérez Prado, Eddie Santiago, Dean Martin, Nat King Cole, Rubén Blades, Óscar de León o Celia Cruz…

En ese sitio, sobre la avenida Carranza, todas y todos cantan algo que no se entiende, pero que Danisha me aclara: es Kenia Os, y también suena Shakira, Bad Bunny, BTS, Blackpink, IU, Taeyeon, Baekhyun, Rain… ¡Para! —le pido—. El periodista se quedó en Magneto y “Vuela, vuela”…

Peligros sicalípticos

La música tiende a hacerse lánguida. Las miradas se cruzan, las sonrisas simuladas, coquetas, surgen. Hay besos, abrazos con manos más abajo de la cintura, ‘fajes’ descarados entre sudorosos desconocidos y desconocidas que se tambalean al caminar. La dosis alcohólica en tragos baratos fue cuantiosa y los estragos se volvieron peligrosos.

El periodista observa a un mesero charlar con un sujeto. Le entregó “algo” que él puso en la copa de una de sus compañeras. Apresurado, tomo de la mano a Danisha y llegamos antes de que bebiera del vaso. “Dan” la interrumpió y charló con ella. Su pronunciación cubana y su presencia distrajeron a todos en esa mesa. Pedí a otro mesero que cambiara esa copa y alerté al gerente sobre lo ocurrido. “Es frecuente. Aquí lo prevemos, pero afuera siguen con ‘tachas’ y también le entran a la coca, sólo que allá no podemos hacer nada”… Al parecer, tampoco dentro de ese congal.

El consumo de estupefacientes en adolescentes entre 12 y 30 años en antros, fiestas callejeras y conciertos es elevado. Los embarazos no deseados van en aumento. Y aunque las muertes por ingesta no son alarmantes, ocurren. En el entramado nocturno transita el peligro: violaciones, drogas, portación de armas, consumo en menores de edad, abusos de gendarmes que los “cazan”… Son delitos mínimamente denunciados y que sólo la cordura del adolescente puede prevenir.

De fondo se oye un balbuceo musical: “2 de la mañana en el club, to' el mundo pasándola cabrón. Las mujere' encima de mí, la hookah, las pastilla' y un blunt. La que yo quiera dice que sí”… Danisha me toma de la mano y salimos del lugar. Veremos después qué desayunar. Hasta otro Sótano. Mi X @raulmandujano

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Raúl Mandujano Serrano

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