Varias ciudades, de al menos 11 estados de la República Mexicana, representan ejemplos de lo que podría ocurrir a nivel nacional: Aguascalientes y Zacatecas reportan desabasto confirmado de Magna y Premium; Saltillo enfrenta sobredemanda, mientras Pemex desvía producto para atender emergencias en Monclova.
Oficialmente se informa que no hay desabasto de combustibles, porque “no hay falta de producción”; sin embargo, entendamos por qué los usuarios tenemos otra percepción.
Derivado de la guerra en Medio Oriente, entre el 27 de febrero y el 15 de abril, el costo de importar gasolina subió 58.6% y el del diésel 32%, de acuerdo con información de los comercializadores. Así, el flete marítimo desde Estados Unidos pasó de 225 mil a 415 mil dólares por envío, y recordemos que México importa cerca del 50% de su demanda de gasolina de Estados Unidos y que, por tanto, el precio en México se ve afectado directamente por lo que pasa allá. Pero, “mientras en el mundo sube el precio de la gasolina, en México protegemos la economía de las familias, a través de la renovación del acuerdo voluntario con el 96 % de las estaciones de servicio para que la gasolina regular se mantenga en menos de 24 pesos por litro”, anunció Claudia Sheimbaun el pasado 11 de marzo.
Sin embargo, los empresarios gasolineros hicieron cuentas y, para ellos, la situación se ha vuelto insostenible; por eso es que ahora bajan inventarios, reducen volúmenes de pedido, eligen qué estación abrir y cuál cerrar “por mantenimiento”.
Ahora bien, el desabasto no sorprende mucho, ya que también en marzo se señalaba que las reservas de combustible en México eran, sin datos oficiales —ya que no se cuenta con una medición unificada—, suficientes solo para cinco días, a diferencia de otros países, que cuentan con al menos 90 días. A continuación, se presenta una tabla con las reservas de diferentes países:

Y, ahora que justamente entramos en “desabasto”, salen a relucir todos los elementos involucrados:
- Reservas mínimas, no suficientes
- Permisos insuficientes para importadores particulares
- Incrementos en el costo de importación
- Precios topados con muy bajos márgenes de ganancia
- Pérdidas para los gasolineros, por lo que prefieren el desabasto antes que perder más.
También, recordemos que PEMEX actúa bajo un mandato de soberanía energética y estabilidad de precios dictado por el gobierno, lo cual significa que su objetivo principal es garantizar el abasto y no obtener ganancias, por lo que absorbe la diferencia operativa entre lo que cuesta producir/comprar el combustible y lo que realmente se recauda, cubriendo los déficits con apoyo gubernamental. Simplemente, el Paquete Económico 2026 plantea que cada contribuyente pagará en promedio $2,023 pesos más de impuestos frente a 2025, casi todo para darle a Pemex $1,960 pesos por persona en ayudas fiscales.
Mientras que, por su parte, los importadores particulares deben asumir los altos costos logísticos, de almacenamiento y la carga fiscal (como el IEPS), volviendo no muy rentable la importación, sobre todo en épocas en las que, a nivel mundial, el costo de los combustibles se encarece.
Finalmente, pensemos: si a los gasolineros que actualmente compran la mayor parte de los combustibles a PEMEX no les dan los números, imaginemos si le compraran a los importadores particulares; los costos para ellos y los precios para el consumidor final incrementarían abismalmente.
Estemos conscientes de que el desabasto de combustibles se puede generalizar para la totalidad de los estados de la República Mexicana en breve y vayamos pensando qué hacer.
https://www.elfinanciero.com.mx/nacional/2026/05/23/desabasto-de-gasolina-por-que-es-insostenible-el-tope-a-los-precios-del-diesel-y-la-magna/
https://www.digitalmex.mx/opinion/story/66897/el-precio-de-la-gasolina-en-estados-unidos-y-mexico
https://www.digitalmex.mx/opinion/story/66896/el-consumo-de-gasolina-en-mexico

