Los soldados con retraso mental
DigitalMex - Periodismo Confiable
Publicado en Opinión

Los soldados con retraso mental

Miércoles, 11 Febrero 2026 00:05 Escrito por 
Desde el Sótano Desde el Sótano Raúl Mandujano Serrano

Afuera de esa histórica cafetería la gente camina aprisa. Quizá al trabajo o a la escuela… Cada uno carga su propio montón de preocupaciones. Brenda, mi siempre amable waitress, sirve en la taza ese café mexicano sin azúcar mientras me pregunta si “combatiría ante una invasión de Estados Unidos”. Son teorías conspiradoras alimentadas por mensajes envueltos en pasiones patrióticas —le respondo—. En los titulares de los periódicos se destaca la afirmación de la presidenta: “México no se doblega, no se arrodilla, no se rinde y no se vende”. El amanuense es un hombre de paz. ¡Nunca iría a la guerra! Aun cuando algún extraño enemigo osare profanar con su planta tu suelo…

El periodista no está en condiciones óptimas para combatir, ni de salud ni de valentía, pero le recordó una historia verídica y perversa sobre la guerra. Ocurrió en 1966, durante el conflicto bélico que EE. UU. tuvo con Vietnam del Norte, entre 1955 y 1975. Los norteamericanos estaban siendo disminuidos por la milicia del VietCong, como se conocía al Frente Nacional de Liberación de Vietnam; por ello comenzaron a reclutar a personas pobres e ignorantes o con retraso mental. Los llamaron New Standards Men u Hombres de Nuevos Estándares, y formaban parte de un proyecto diseñado por Robert McNamara, el secretario de Defensa norteamericano, denominado “Proyecto McNamara” o “Los 100 mil”.

El concepto fue cruel. Si hubiera bajas, era mejor que fueran personas socialmente “no útiles”. Así lo consideraban los generales estadounidenses. Y si bien el entrenamiento para ellos era igual que el de cualquier otro militar, el proceso de selección era muy simple. Les pedían muy poco. Cuando marchaban, los otros soldados se reían de ellos. Les apodaban “Los Cuerpos Idiotas”. No hablaban inglés, mucho menos lo leían o escribían; eran migrantes, con algún retraso mental, con discapacidades o simplemente no estaban en forma.

Fue una retorcida y nada ética decisión para incrementar el número de tropas estadounidenses enviadas por el entonces presidente Lyndon B. Johnson. Pero ya antes Estados Unidos había reclutado a personas así y que en condiciones regulares no podrían haber sido elegidas para combatir. Fue durante la Segunda Guerra Mundial.

Ese proyecto fue muy controversial, sobre todo porque sabían que las personas reclutadas en tal esquema estaban más propensas a morir. De hecho, las cifras mortales en Vietnam citan que 5 mil 478 de esos hombres fueron asesinados en combates, una cifra tres veces más alta que la tasa de mortalidad de soldados “normales”.

Existe una referencia de Hamilton Gregory, quien fue seleccionado para participar en la guerra. Él tenía un título universitario y su función fue la de ayudar a un compañero recluta que no sabía leer ni escribir y necesitaría ayuda con su papeleo, sobre todo para firmar su conformidad sobre los riesgos de muerte. Gregory cuenta que ese compañero no tenía las habilidades necesarias para permanecer en el ejército y que el arma que le fue entregada se convertiría en un peligro, tanto para él como para el resto de la tropa. No sabía atarse las agujetas, ni vestirse, ni tender la cama. La ropa le pesaba. Durante una incursión, en medio de la neblina, ese compañero suyo no regresó. No supo más de él.

EE. UU. defendió el proyecto basado en la inclusión patriótica. Muchos sobrevivieron, pero fue, aparentemente, porque sargentos y comandantes comprensivos procuraron no enviarlos a las zonas de combate. Esta política deshumanizante se abolió en 1971, pero se tiene la certeza de que Estados Unidos continúa reclutando a personas con esas características. Pasó en Afganistán… Nos vemos en otro Sótano.

 
 
Visto 85 veces
Valora este artículo
(0 votos)
Raúl Mandujano Serrano

Desde el Sótano