¿Has escuchado palabras como “troleo”, “doxing”, “deepfakes”, “grooming” o “ciberacoso”? Parecen términos modernos, pero en realidad describen formas de violencia que ocurren en internet y que afectan profundamente a millones de personas, especialmente a mujeres y niñas.
Hoy, internet forma parte de casi todo: la usamos desde el estudio, el trabajo y el entretenimiento, hasta en el refrigerador. De acuerdo con la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), organismo especializado de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para las tecnologías digitales, en 2025 alrededor de seis mil millones de personas utilizaron internet en el mundo, de los cuales aproximadamente 280 millones más hombres que mujeres estuvieron conectados.
Y aunque menos mujeres acceden a internet, son ellas quienes sufren con mayor frecuencia la violencia digital. Diversos estudios indican que cerca del 70% de las víctimas de ciberacoso son mujeres jóvenes.
Pero ¿qué significan realmente esos términos?
- Troleo significa provocar o molestar a alguien en internet de forma continua e intencional. Puede ser escribir comentarios ofensivos para provocar enojo, burlarse públicamente de una persona, difundir noticias falsas para causar pánico o incluso sabotear a alguien en videojuegos. No siempre es “una broma”: muchas veces busca humillar.
- Doxing consiste en investigar y publicar de manera malintencionada datos privados de una persona —como dirección, teléfono o correos electrónicos— sin su permiso, con el objetivo de intimidar, generar miedo o incluso poner en riesgo a la víctima.
- Deepfakes son videos, imágenes o audios falsos creados con inteligencia artificial, generados con programas especializados para manipular el rostro o la voz de alguien para que parezca que dijo o hizo algo que nunca ocurrió. El resultado puede ser tan realista que muchas personas creen que es auténtico.
- Grooming es cuando un adulto se hace pasar por menor de edad para ganarse la confianza de niñas, niños o adolescentes. Poco a poco crea una relación cercana y después utiliza esa confianza para manipular, chantajear o cometer abusos de carácter sexual.
- Ciberacoso es el hostigamiento constante a través de redes sociales, mensajes o correos electrónicos. Incluye amenazas, burlas repetidas, difusión de rumores o humillaciones públicas.
Aunque la violencia digital no deja golpes visibles, sus consecuencias pueden ser devastadoras. Provoca ansiedad, depresión, estrés, miedo constante e incluso pensamientos suicidas. También afecta la reputación, la vida escolar y las oportunidades laborales.
Imagina que alguien usa tu fotografía para crear un video falso con contenido íntimo y lo difunde en tu escuela o trabajo. Aunque sea mentira, muchas personas podrían creerlo. Las burlas, el señalamiento y la vergüenza pueden volverse insoportables. La víctima puede aislarse, dejar de dormir o comer y sentir que su futuro está arruinado. Eso no es exageración: es una realidad que enfrentan miles de jóvenes.
En México, datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en 2024 señalan que 10.6 millones de mujeres —el 22% de quienes usan internet— han sufrido violencia digital. Además, la ONU advierte que estas agresiones afectan la igualdad, la participación pública y la seguridad de las mujeres.
Seguramente alguien podría pensar que “no es violencia porque no hay contacto físico”. Pero es completamente falso. Lo que ocurre en internet tiene consecuencias reales. La violencia digital afecta la salud mental, limita la libertad de expresión y puede relacionarse con agresiones fuera del entorno virtual.
Si eres madre o padre, presta atención a señales como cambios bruscos de humor después de usar el celular, aislamiento, bajo rendimiento escolar o alteraciones en el sueño de tus hijos. Pueden ser alertas de ciberacoso.
¿Cómo prevenir?
La realidad es que no hay una receta que garantice resultados favorables, pero algunos tips son:
- Configura tus redes como privadas.
- Usa contraseñas seguras y cámbialas con frecuencia.
- No compartas datos personales con desconocidos.
- Bloquea y reporta a quien te moleste.
- No difundas imágenes íntimas ni participes en burlas.
Si eres víctima, alza la voz y denuncia; no guardes silencio. En México puedes denunciar ante el Ministerio Público o la Policía Cibernética (088), bajo el amparo de la llamada Ley Olimpia, que reconoce y castiga la violencia digital. Es vital recabar evidencias (capturas, enlaces, entre otras) y acudir a asesoría legal para sancionar la difusión de contenido íntimo sin consentimiento o el ciberacoso.
Hablar, denunciar y buscar apoyo es fundamental. Detrás de una pantalla también existe responsabilidad. Nadie tiene derecho a humillarte, amenazarte o destruir tu tranquilidad. Lo digital también es real.
En colaboración con Adriana Mondragón Loza.

